{"id":655,"date":"2022-07-01T07:30:00","date_gmt":"2022-07-01T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=655"},"modified":"2022-06-30T19:45:48","modified_gmt":"2022-06-30T22:45:48","slug":"festividad-de-la-preciosisima-sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/festividad-de-la-preciosisima-sangre\/","title":{"rendered":"Festividad de la Precios\u00edsima Sangre"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Sagrado-Corazon-A75.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"378\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Sagrado-Corazon-A75.jpg?resize=378%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-656\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Sagrado-Corazon-A75.jpg?w=378&amp;ssl=1 378w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Sagrado-Corazon-A75.jpg?resize=227%2C300&amp;ssl=1 227w\" sizes=\"auto, (max-width: 378px) 100vw, 378px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">\u201cBeber\u00e9is aguas con gozo en las fuentes del Salvador\u201d. Estas palabras con las que el profeta Isa\u00edas prefiguraba simb\u00f3licamente los m\u00faltiples y abundantes bienes que la era mesi\u00e1nica hab\u00eda de traer consigo, vienen espont\u00e1neas a Nuestra mente, si damos una mirada retrospectiva a los cien a\u00f1os pasados desde que Nuestro Predecesor, de inmortal memoria, P\u00edo IX, correspondiendo a los deseos del orbe cat\u00f3lico, mand\u00f3 celebrar la fiesta del Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas en la Iglesia universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Innumerables son, en efecto, las riquezas celestiales que el culto tributado al Sagrado Coraz\u00f3n infunde en las almas: las purifica, las llena de consuelos sobrenaturales y las mueve a alcanzar las virtudes todas. Por ello, recordando las palabras del ap\u00f3stol Santiago: \u201cToda d\u00e1diva, buena y todo don perfecto de arriba desciende, del Padre de las luces\u201d, raz\u00f3n tenemos para considerar en este culto, ya tan universal y cada vez m\u00e1s fervoroso, el inapreciable don que el Verbo Encarnado, nuestro Salvador divino y \u00fanico Mediador de la gracia y de la verdad entre el Padre Celestial y el g\u00e9nero humano, ha concedido a la Iglesia, su m\u00edstica Esposa, en el curso de los \u00faltimos siglos, en los que ella ha tenido que vencer tantas dificultades y soportar pruebas tantas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>La caridad divina tiene su primer origen en el Esp\u00edritu Santo, que es el Amor personal del Padre y del Hijo, en el seno de la augusta Trinidad. Con toda raz\u00f3n, pues, el Ap\u00f3stol de las Gentes, como haci\u00e9ndose eco de las palabras de Jesucristo, atribuye a este Esp\u00edritu de Amor la efusi\u00f3n de la caridad en las almas de los creyentes: \u201cLa caridad de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo, que nos ha sido dado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tan estrecho v\u00ednculo que, seg\u00fan la Sagrada Escritura, existe entre el Esp\u00edritu Santo, que es Amor por esencia, y la caridad divina que debe encenderse cada vez m\u00e1s en el alma de los fieles, nos revela a todos en modo admirable, venerables hermanos, la \u00edntima naturaleza del culto que se ha de atribuir al Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jesucristo. En efecto; manifiesto es que este culto, si consideramos su naturaleza peculiar, es el acto de religi\u00f3n por excelencia, esto es, una plena y absoluta voluntad de entregarnos y consagrarnos al amor del Divino Redentor, cuya se\u00f1al y s\u00edmbolo m\u00e1s viviente es su Coraz\u00f3n traspasado. E igualmente claro es, y en un sentido a\u00fan m\u00e1s profundo, que este culto exige ante todo que nuestro amor corresponda al Amor divino. Pues s\u00f3lo por la caridad se logra que los corazones de los hombres se sometan plena y perfectamente al dominio de Dios, cuando los afectos de nuestro coraz\u00f3n se ajustan a la divina voluntad de tal suerte que se hacen casi una cosa con ella, como est\u00e1 escrito: \u201cQuien al Se\u00f1or se adhiere, un esp\u00edritu es con \u00c9l\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n se atrever\u00e1 a llamar in\u00fatil o menos acomodada a nuestros tiempos esta devoci\u00f3n que nuestro predecesor Le\u00f3n XIII, llam\u00f3 \u201cpr\u00e1ctica religiosa dign\u00edsima de todo encomio\u201d? No menos recomendable ni menos apto para fomentar la piedad cristiana lo juzg\u00f3 nuestro inmediato predecesor, de feliz memoria, P\u00edo XI, en su enc\u00edclica&nbsp;<em>Miserentissimus Redemptor<\/em>: \u201c\u00bfNo est\u00e1n acaso contenidos en esta forma de devoci\u00f3n el compendio de toda la religi\u00f3n y aun la norma de vida m\u00e1s perfecta, puesto que constituye el medio m\u00e1s suave de encaminar las almas al profundo conocimiento de Cristo Se\u00f1or Nuestro y el medio m\u00e1s eficaz que las mueve a amarle con m\u00e1s ardor y a imitarle con mayor fidelidad y eficacia?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el ardiente deseo de poner una firme muralla contra las imp\u00edas maquinaciones de los enemigos de Dios y de la Iglesia, y tambi\u00e9n hacer que las familias y las naciones vuelvan a caminar por la senda del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, no dudamos en proponer la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas como escuela eficac\u00edsima de caridad divina; en la que se ha de fundar, como en el m\u00e1s s\u00f3lido fundamento, aquel Reino de Dios que urge establecer en las almas de los individuos, en la sociedad familiar y en las naciones, como sabiamente advirti\u00f3 nuestro mismo predecesor, de perpetua memoria: \u201cEl reino de Jesucristo saca su fuerza y su hermosura de la caridad divina: su fundamento y su excelencia es amar santa y ordenadamente. De donde se sigue necesariamente: cumplir \u00edntegramente los propios deberes, no violar los derechos ajenos, considerar los bienes naturales como inferiores a los sobrenaturales y anteponer el amor de Dios a todas las cosas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y para que la devoci\u00f3n al Coraz\u00f3n august\u00edsimo de Jes\u00fas produzca m\u00e1s copiosos frutos de bien en la familia cristiana y aun en toda la humanidad, procuren los fieles unir a ella estrechamente la devoci\u00f3n al Inmaculado Coraz\u00f3n de la Madre de Dios. Ha sido voluntad de Dios que, en la obra de la Redenci\u00f3n humana, la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda estuviese inseparablemente unida con Jesucristo; tanto, que nuestra salvaci\u00f3n es fruto de la caridad de Jesucristo y de sus padecimientos, a los cuales estaban \u00edntimamente unidos el amor y los dolores de su Madre. Por eso, el pueblo cristiano que por medio de Mar\u00eda ha recibido de Jesucristo la vida divina, despu\u00e9s de haber dado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas el debido culto, rinda tambi\u00e9n al amant\u00edsimo Coraz\u00f3n de su Madre celestial parecidos obsequios de piedad, de amor, de agradecimiento y de reparaci\u00f3n. En armon\u00eda con este sapient\u00edsimo y suav\u00edsimo designio de la divina Providencia, Nos mismo, con un acto solemne, dedicamos y consagramos la santa Iglesia y el mundo entero al Inmaculado Coraz\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XII,&nbsp;<em>Enc\u00edclica Haurietis Aquas<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu \u201cBeber\u00e9is aguas con gozo en las fuentes del Salvador\u201d. 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