{"id":658,"date":"2022-07-02T07:30:00","date_gmt":"2022-07-02T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=658"},"modified":"2022-06-30T20:01:24","modified_gmt":"2022-06-30T23:01:24","slug":"la-visitacion-de-nuestra-senora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-visitacion-de-nuestra-senora\/","title":{"rendered":"La Visitaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Visitacion-de-la-Virgen-05.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"393\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Visitacion-de-la-Virgen-05.jpg?resize=393%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-659\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Visitacion-de-la-Virgen-05.jpg?w=393&amp;ssl=1 393w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/bl-Visitacion-de-la-Virgen-05.jpg?resize=236%2C300&amp;ssl=1 236w\" sizes=\"auto, (max-width: 393px) 100vw, 393px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Celebremos este d\u00eda con cantos de alegr\u00eda; porque en este misterio est\u00e1n, como en germen, todas las victorias que alcanzar\u00e1n la Iglesia y sus hijos; desde hoy el Arca santa preside los combates del nuevo Israel. Basta ya de divisi\u00f3n entre el hombre y Dios, el cristiano y sus hermanos; si la antigua arca no logr\u00f3 impedir la escisi\u00f3n de las tribus, el cisma y la herej\u00eda conseguir\u00e1n hacer frente a Mar\u00eda unos cuantos a\u00f1os o algunos siglos, pero al fin resplandecer\u00e1 m\u00e1s su gloria. De ella, como en este d\u00eda glorioso y a la vista del enemigo humillado, brotar\u00e1n siempre la alegr\u00eda de los peque\u00f1os, la perfecci\u00f3n de los pont\u00edfices, y la bendici\u00f3n de todos. Unamos el tributo de nuestras voces a los saltos gozosos de Juan, a la repentina exclamaci\u00f3n de Isabel, al c\u00e1ntico de Zacar\u00edas; todo el mundo lo repita. As\u00ed se saludaba antiguamente la llegada del arca al campamento de los Hebreos; los Filisteos, al o\u00edrlo, por ah\u00ed comprend\u00edan que hab\u00eda bajado el auxilio del Se\u00f1or; y sobrecogidos de espanto, gem\u00edan, diciendo: \u201c\u00a1Desgraciados de nosotros! no reinaba aqu\u00ed ayer una alegr\u00eda tan grande\u201d. Por cierto que hoy el g\u00e9nero humano salta de gozo y canta con Juan; y hoy tambi\u00e9n, y con raz\u00f3n, se lamenta el enemigo; hoy la mujer descarga el primer golpe del calca\u00f1al en su cabeza altanera, y Juan, ya librado, es en esto precursor de todos nosotros. El nuevo Israel, m\u00e1s afortunado que el viejo, tiene seguridad de que no le arrebatar\u00e1n ya su gloria nunca jam\u00e1s; nunca le quitar\u00e1n el Arca santa que le permite pasar las aguas, y derrumba ante \u00e9l las fortalezas.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>\u00bfNo es, pues, muy justo que este d\u00eda, en que termina la serie de las derrotas que comenzaron en el Para\u00edso, sea tambi\u00e9n el d\u00eda de los c\u00e1nticos nuevos del nuevo pueblo? Pero \u00bfa qui\u00e9n toca entonar el himno del triunfo, sino al que gana la victoria? Por eso canta Mar\u00eda en este d\u00eda de triunfo, recordando todos los cantos de victoria que, a lo largo de los siglos de espera, fueron como preludios, a su divino C\u00e1ntico. Pero las victorias pasadas del pueblo elegido no eran m\u00e1s que la figura de la que consigue ella, en esta fiesta de su manifestaci\u00f3n, como soberana gloriosa, que, mejor que D\u00e9bora, Judit o Ester, ha comenzado a libertar a su pueblo; en su boca los acentos de sus ilustres predecesoras han evolucionado de la aspiraci\u00f3n inflamada de los tiempos de la profec\u00eda, al \u00e9xtasis sereno, que denota la posesi\u00f3n del Dios que por tanto tiempo esperado. Una era nueva comienza parar los cantos sagrados: la alabanza divina toma de Mar\u00eda el car\u00e1cter que no perder\u00e1 en este mundo y que subsistir\u00e1 a\u00fan en la eternidad. Y en este d\u00eda tambi\u00e9n, inaugurando&nbsp;<strong>su ministerio de Corredentora y de Mediadora<\/strong>, recibi\u00f3 Mar\u00eda por vez primera en la tierra, de boca de Santa Isabel, la alabanza que sin fin merece la Madre de Dios y de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n es \u00e9sta que avanza hermosa como la aurora cuando sale, terrible como un ej\u00e9rcito puesto en orden de batalla?<\/em>&nbsp;Hoy es, oh Mar\u00eda, la primera vez que alegra a la tierra tu dulce claridad. Llevas contigo al Sol de justicia; y su luz naciente, al tocar en la cumbre de los montes -el llano sigue a\u00fan en la oscuridad-, al primero que alcanza, es al Precursor, de quien se ha dicho que no hay otro mayor entre los nacidos de mujer. El astro divino, subiendo, siempre subiendo, inundar\u00e1 pronto con sus luces los valles m\u00e1s hondos. Pero \u00a1cu\u00e1nta gracia en estos primeros rayos que se desprenden de la nube en que todav\u00eda se oculta! Porque t\u00fa eres, Mar\u00eda, la nube tenue, esperanza del mundo, terror del infierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Date prisa, por tanto, \u00a1oh Mar\u00eda! Ll\u00e9gate hasta todos nosotros; baja hasta las regiones sin gloria, donde la mayor parte del g\u00e9nero humano vegeta, incapaz de subir a las alturas; tu visita consigo introduce la luz de la salvaci\u00f3n aun en los abismos de perversidad que m\u00e1s se aproximan a la sima infernal. \u00a1Oh, quiera Dios que desde las prisiones del pecado, desde el llano en que el vulgo se agita, seamos arrastrados a seguir tus pasos! \u00a1Son tan hermosas tus huellas en nuestros pobres caminos, y tan suaves los perfumes con que hoy embriagas la tierra!<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Celebremos este d\u00eda con cantos de alegr\u00eda; porque en este misterio est\u00e1n, como en germen, todas las victorias que alcanzar\u00e1n la Iglesia y sus hijos; desde hoy el Arca santa preside los combates del nuevo &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-visitacion-de-nuestra-senora\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[70,27,11,20,42,29,25,52,105],"class_list":["post-658","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-combate-espiritual","tag-corredencion","tag-intercesion","tag-liturgia","tag-meditacion","tag-misterios-sagrados","tag-prerrogativas-marianas","tag-sagrada-escritura","tag-sma-virgen-maria"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-aC","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/658","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=658"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/658\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":660,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/658\/revisions\/660"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=658"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=658"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=658"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}