{"id":667,"date":"2022-07-05T07:30:00","date_gmt":"2022-07-05T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=667"},"modified":"2022-07-01T12:38:01","modified_gmt":"2022-07-01T15:38:01","slug":"sobre-los-problemas-que-atanen-a-la-iglesia-y-a-la-fe-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/sobre-los-problemas-que-atanen-a-la-iglesia-y-a-la-fe-ii\/","title":{"rendered":"Sobre los problemas que ata\u00f1en a la Iglesia y a la fe (II)"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Leon-XIII-14.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"280\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Leon-XIII-14.jpg?resize=280%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-668\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Leon-XIII-14.jpg?w=280&amp;ssl=1 280w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Leon-XIII-14.jpg?resize=168%2C300&amp;ssl=1 168w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Nuestros predecesores procurando el bien de los pueblos, nunca titubearon en emprender luchas de toda clase, sobrellevar grandes trabajos, y, puestos los ojos en el cielo, no inclinaron jam\u00e1s la frente ante las amenazas de los imp\u00edos, ni consintieron en faltar con vil condescendencia bajamente a su misi\u00f3n movidos por adulaciones o promesas. Esta Sede Apost\u00f3lica fue la que recogi\u00f3 y uni\u00f3 los restos de la antigua desmoronada sociedad. Ella fue la antorcha amiga, que hizo resplandecer la civilizaci\u00f3n de los tiempos cristianos; ella fue el \u00e1ncora de salvaci\u00f3n en las rud\u00edsimas tempestades que azotaron el humano linaje; ella, el v\u00ednculo sagrado de concordia, que uni\u00f3 unas con otras a las naciones lejanas entre s\u00ed y de tan diversas costumbres; ella, el centro com\u00fan, finalmente, de donde part\u00eda as\u00ed la doctrina de la Religi\u00f3n y de la fe como los auspicios y consejos en los negocios y la paz. \u00a1Grande gloria es para los Pont\u00edfices M\u00e1ximos la de haberse puesto constantemente, como baluarte inquebrantable, para que la sociedad no volviera a caer en la antigua superstici\u00f3n y barbarie!<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>\u00a1Ojal\u00e1 que esta saludable autoridad nunca hubiera sido olvidada y rechazada! De seguro que ni el Principado civil hubiera perdido aquel esplendor augusto y sagrado que la Religi\u00f3n le hab\u00eda impreso, \u00fanico que hace digna y noble la sumisi\u00f3n, ni hubieran estallado tantas sediciones y guerras, que enlutaron de estragos y calamidades la tierra, ni los reinos, en otro tiempo florecientes, hubieran ca\u00eddo al abismo desde lo alto de su grandeza arrastrados por el peso de toda clase de desventuras. De esto son ejemplo tambi\u00e9n los pueblos de Oriente; que rompiendo los suav\u00edsimos v\u00ednculos que les un\u00edan a esta Sede Apost\u00f3lica, vieron eclipsarse el esplendor de su antiguo rango, y perdieron, a la vez, la gloria de las ciencias y de las artes y la dignidad de su imperio.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos dirigimos ahora a vosotros, con afecto muy especial, Venerables Hermanos, y encarecidamente os exhortamos, a que, con todo el fervor de vuestro celo sacerdotal y pastoral solicitud, procur\u00e9is inflamar en los fieles que os est\u00e1n confiados el amor a la Religi\u00f3n, que les mueva a unirse m\u00e1s fuertemente a esta C\u00e1tedra de verdad y de justicia, a recibir de ella con sincera docilidad de inteligencia y de voluntad todas las doctrinas, y a rechazar en absoluto aquellas opiniones, por generalizadas que est\u00e9n, que conozcan ser contrarias a las ense\u00f1anzas de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>A este prop\u00f3sito los Romanos Pont\u00edfices, Nuestros Predecesores, y \u00faltimamente P\u00edo IX, principalmente en el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano, teniendo en vista las palabras de San Pablo: Estad sobre aviso, que ninguno os enga\u00f1e con filosof\u00edas y vanos sofismas, seg\u00fan la tradici\u00f3n de los hombres, seg\u00fan los elementos del mundo, y no seg\u00fan Cristo (Colosenses, 2, 8), no dejaron de reprobar, cuando fue necesario, los errores corrientes, y se\u00f1alarlos con la Apost\u00f3lica censura. Y Nos, siguiendo las huellas de Nuestros Predecesores, desde esta Apost\u00f3lica C\u00e1tedra de verdad, confirmamos y renovamos todas estas condenaciones rogando con instancia al mismo tiempo al Padre de las luces que, perfectamente conformes con todos los fieles en un solo esp\u00edritu y en un mismo sentir, piensen y hablen como Nos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s se afanan los enemigos de la Religi\u00f3n por ense\u00f1ar a los ignorantes, y especialmente a la juventud, doctrinas que ofuscan la inteligencia y corrompen las costumbres, tanto mayor debe ser el empe\u00f1o para que no s\u00f3lo el m\u00e9todo de la ense\u00f1anza sea apropiado y s\u00f3lido, sino principalmente para que la misma ense\u00f1anza sea completamente conforme a la fe cat\u00f3lica, tanto en las letras como en la ciencia, muy principalmente en la filosof\u00eda de la cual depende en gran parte la buena direcci\u00f3n de las dem\u00e1s ciencias, y que no tienda a destruir la revelaci\u00f3n divina, sino que se complazca en allanarle el camino y defenderla de los que la impugnan, como nos ha ense\u00f1ado con su ejemplo y con sus escritos el gran Agust\u00edn, el Ang\u00e9lico Doctor y los dem\u00e1s maestros de la sabidur\u00eda cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la buena educaci\u00f3n de la juventud, para que sirva de amparo a la fe, a la Religi\u00f3n, y a la integridad de las costumbres, debe empezar desde los m\u00e1s tiernos a\u00f1os en el seno de la familia, la cual, miserablemente trastornada en nuestros d\u00edas, no puede volver a su dignidad perdida, sino someti\u00e9ndose a las leyes con que fue instituida en la Iglesia por su divino Autor. El cual, habiendo elevado a la dignidad de Sacramento el matrimonio, s\u00edmbolo de su uni\u00f3n con la Iglesia, no s\u00f3lo santific\u00f3 el contrato nupcial, sino que proporcion\u00f3 tambi\u00e9n eficac\u00edsimos auxilios a los padres y a los hijos para conseguir f\u00e1cilmente, con el cumplimiento de sus mutuos deberes, la felicidad temporal y eterna. Mas despu\u00e9s que leyes imp\u00edas, desconociendo el car\u00e1cter sagrado del matrimonio, le han reducido a la condici\u00f3n de contrato meramente civil, sigui\u00f3se desgraciadamente por consecuencia que, profanada la dignidad del matrimonio cristiano, los ciudadanos vivan en concubinato legal, como si fuera matrimonio; que desprecien los c\u00f3nyuges las obligaciones de la fidelidad, a que mutuamente se obligaron; que los hijos nieguen a los padres la obediencia y el respeto; que se debiliten los v\u00ednculos de los afectos dom\u00e9sticos, y, lo que es de p\u00e9simo ejemplo y muy da\u00f1oso a la honestidad de las p\u00fablicas costumbres, que muy frecuentemente un amor malsano termine en lamentable y funestas separaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Conseguir\u00edase tambi\u00e9n con esto otro de los m\u00e1s excelentes resultados, la reforma de cada uno individualmente porque, as\u00ed como de un tronco corrompido brotan rama viciadas y frutos miserables, as\u00ed la corrupci\u00f3n, que contamina las familias, viene a contagiar y a viciar desgraciadamente a cada uno de los ciudadanos. Por el contrario, ordenada la sociedad dom\u00e9stica conforme a la norma de la vida cristiana, poco a poco se ir\u00e1 acostumbrando cada uno de sus miembros a amar la Religi\u00f3n y la piedad, a aborrecer las doctrinas falsas y perniciosas, a ser virtuosos, a respetar a los mayores, y a refrenar ese est\u00e9ril sentimiento de ego\u00edsmo, que tanto enerva y degrada la humana naturaleza. A este prop\u00f3sito convendr\u00e1 mucho regular y fomentar las asociaciones piadosas, que, con grand\u00edsima ventaja de los intereses cat\u00f3licos, han sido fundadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. Le\u00f3n XIII,&nbsp;<em>Enc\u00edclica Inescrutabili Dei Consili&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Nuestros predecesores procurando el bien de los pueblos, nunca titubearon en emprender luchas de toda clase, sobrellevar grandes trabajos, y, puestos los ojos en el cielo, no inclinaron jam\u00e1s la frente ante las amenazas de &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/sobre-los-problemas-que-atanen-a-la-iglesia-y-a-la-fe-ii\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[12,94,41,127,143,61,21,68,22,144,139,117,142,119],"class_list":["post-667","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-celo-santo","tag-conversion","tag-deber-de-estado","tag-doctrina-catolica","tag-educacion","tag-familia","tag-fe","tag-formacion","tag-historia-de-la-iglesia","tag-magisterio-de-la-iglesia-catolica","tag-matrimonio","tag-pecado","tag-sociedad","tag-tradicion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-aL","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=667"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":669,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/667\/revisions\/669"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}