{"id":677,"date":"2022-07-08T07:30:00","date_gmt":"2022-07-08T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=677"},"modified":"2022-07-07T20:19:39","modified_gmt":"2022-07-07T23:19:39","slug":"la-iglesia-frente-al-comunismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-iglesia-frente-al-comunismo\/","title":{"rendered":"La Iglesia frente al comunismo"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Bandera-comunista-01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"317\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Bandera-comunista-01.jpg?resize=500%2C317&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-678\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Bandera-comunista-01.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Bandera-comunista-01.jpg?resize=300%2C190&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Bandera-comunista-01.jpg?resize=473%2C300&amp;ssl=1 473w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Frente a esta amenaza, la Iglesia cat\u00f3lica no pod\u00eda callar, y no call\u00f3. No call\u00f3 esta Sede Apost\u00f3lica, que sabe que es misi\u00f3n propia suya la defensa de la verdad, de la justicia y de todos aquellos bienes eternos que el comunismo rechaza y combate. Desde que algunos grupos de intelectuales pretendieron liberar la civilizaci\u00f3n humana de todo v\u00ednculo moral y religioso, nuestros predecesores llamaron abierta y expl\u00edcitamente la atenci\u00f3n del mundo sobre las consecuencias de esta descristianizaci\u00f3n de la sociedad humana. Y por lo que toca a los errores del comunismo, ya en el a\u00f1o 1846 nuestro venerado predecesor P\u00edo IX, de santa memoria, pronunci\u00f3 una solemne condenaci\u00f3n contra ellos, confirmada despu\u00e9s en el&nbsp;<em>Syllabus<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n Nos, durante nuestro pontificado, hemos denunciado frecuentemente, y con apremiante insistencia, el crecimiento amenazador de las corrientes ateas. En 1924 condenamos el comunismo en una alocuci\u00f3n especial dirigida al mundo entero. El Papado, tambi\u00e9n en nuestros d\u00edas, ha continuado tutelando fielmente el santuario de la religi\u00f3n cristiana y ha llamado la atenci\u00f3n sobre el peligro comunista con m\u00e1s frecuencia y de un modo m\u00e1s persuasivo que cualquier otra autoridad p\u00fablica terrena.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Pero, a pesar de estas repetidas advertencias paternales, el peligro est\u00e1 agrav\u00e1ndose cada d\u00eda m\u00e1s por la acci\u00f3n de h\u00e1biles agitadores. Por este motivo, nos creemos en el deber de elevar de nuevo nuestra voz con un documento a\u00fan m\u00e1s solemne, como es costumbre de esta Sede Apost\u00f3lica, maestra de verdad, y como lo exige el hecho de que todo el mundo cat\u00f3lico desea ya un documento de esta clase. Confiamos que el eco de nuestra voz ser\u00e1 bien recibido por todos aquellos que, libres de prejuicios, desean sinceramente el bien de la humanidad. Confianza que se ve robustecida por el hecho de que nuestros avisos est\u00e1n hoy d\u00eda confirmados por los frutos amargos cuya aparici\u00f3n hab\u00edamos previsto y anunciado, y que de hecho van multiplic\u00e1ndose espantosamente en los pa\u00edses dominados ya por el mal y amenazan caer sobre los restantes pa\u00edses del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queremos, por tanto, exponer los principios y los m\u00e9todos de acci\u00f3n del comunismo ateo, contraponiendo a estos falaces principios y m\u00e9todos la luminosa doctrina de la Iglesia y exhortando de nuevo a todos al uso de los medios con los que la civilizaci\u00f3n cristiana, \u00fanica&nbsp;<em>civitas&nbsp;<\/em>verdaderamente humana, puede librarse de este sat\u00e1nico azote y desarrollarse mejor para el verdadero bienestar de la sociedad humana.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta doctrina, como es evidente, no queda lugar ninguno para la idea de Dios, ni hay esperanza alguna en una vida futura. Insistiendo en el aspecto dial\u00e9ctico de su materialismo, los comunistas afirman que el conflicto que impulsa al mundo hacia su s\u00edntesis final puede ser acelerado por el hombre. Por esto procuran exacerbar las diferencias existentes entre las diversas clases sociales y se esfuerzan para que la lucha de clases, con sus odios y destrucciones, adquiera el aspecto de una cruzada para el progreso de la humanidad. Por consiguiente, todas las fuerzas que resistan a esas conscientes violencias sistem\u00e1ticas deben ser, sin distinci\u00f3n alguna, aniquiladas como enemigas del g\u00e9nero humano.<\/p>\n\n\n\n<p>En las relaciones sociales de los hombres afirman el principio de la absoluta igualdad, rechazando toda autoridad jer\u00e1rquica establecida por Dios, incluso la de los padres; porque, seg\u00fan ellos, todo lo que los hombres llaman autoridad y subordinaci\u00f3n deriva exclusivamente de la colectividad como de su primera y \u00fanica fuente. Los pregoneros del comunismo saben aprovecharse tambi\u00e9n de los antagonismos de raza, de las divisiones y oposiciones de los diversos sistemas pol\u00edticos y hasta de la desorientaci\u00f3n en el campo de la ciencia sin Dios para infiltrarse en las universidades y corroborar con argumentos seudocient\u00edficos los principios de su doctrina.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esto, \u00bfpuede resultar extra\u00f1o que en un mundo tan hondamente descristianizado se desborde el oleaje del error comunista?<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre, como individuo y como miembro de la sociedad, necesita un freno. Los mismos pueblos b\u00e1rbaros tuvieron este freno en la ley natural, grabada por Dios en el alma de cada hombre. Y cuando esta ley natural fue observada por todos con un sagrado respeto, la historia presenci\u00f3 el engrandecimiento de antiguas naciones. Pero, cuando se arranca del coraz\u00f3n de los hombres la idea misma de Dios, los hombres se ven impulsados necesariamente a la moral feroz de una salvaje barbarie.<\/p>\n\n\n\n<p>Por encima de toda otra realidad est\u00e1 el sumo, \u00fanico y supremo ser, Dios, Creador omnipotente de todas las cosas, juez sapient\u00edsimo de todos los hombres. Esta suprema realidad, Dios, es la condenaci\u00f3n m\u00e1s absoluta de las insolentes mentiras del comunismo. Porque la verdad es que no porque los hombres crean en Dios, existe Dios, sino que, porque Dios existe, creen en \u00c9l y elevan a \u00c9l sus s\u00faplicas todos los hombres que no cierran voluntariamente los ojos a la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es err\u00f3nea la afirmaci\u00f3n de que todos los ciudadanos tienen derechos iguales en la sociedad civil y no existe en el Estado jerarqu\u00eda leg\u00edtima alguna. B\u00e1stenos recordar a este prop\u00f3sito las enc\u00edclicas de Le\u00f3n XIII referentes a la autoridad pol\u00edtica y a la constituci\u00f3n cristiana del Estado. En estas enc\u00edclicas encuentran los cat\u00f3licos luminosamente expuestos los principios de la raz\u00f3n y de la fe, que los capacitar\u00e1n para defenderse contra los peligrosos errores de la concepci\u00f3n comunista del Estado. No habr\u00eda ni socialismo ni comunismo si los gobernantes de los pueblos no hubieran despreciado las ense\u00f1anzas y las maternales advertencias de la Iglesia; pero los gobiernos prefirieron construir sobre las bases del liberalismo y del laicismo otras estructuras sociales, que, aunque a primera vista parec\u00edan presentar un aspecto firme y grandioso, han demostrado bien pronto, sin embargo, su carencia de s\u00f3lidos fundamentos, por lo que una tras otra han ido derrumb\u00e1ndose miserablemente, como tiene que derrumbarse necesariamente todo lo que no se apoya sobre la \u00fanica piedra angular, que es Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XI,&nbsp;<em>Enc\u00edclica Divini Redemptoris<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Frente a esta amenaza, la Iglesia cat\u00f3lica no pod\u00eda callar, y no call\u00f3. No call\u00f3 esta Sede Apost\u00f3lica, que sabe que es misi\u00f3n propia suya la defensa de la verdad, de la justicia y de &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-iglesia-frente-al-comunismo\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[12,70,41,45,127,68,144,117,15,142,157],"class_list":["post-677","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-celo-santo","tag-combate-espiritual","tag-deber-de-estado","tag-discernimiento","tag-doctrina-catolica","tag-formacion","tag-magisterio-de-la-iglesia-catolica","tag-pecado","tag-persecucion","tag-sociedad","tag-verdad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-aV","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/677","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=677"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/677\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":679,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/677\/revisions\/679"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=677"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=677"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=677"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}