{"id":684,"date":"2022-07-10T07:30:00","date_gmt":"2022-07-10T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=684"},"modified":"2022-07-08T19:24:39","modified_gmt":"2022-07-08T22:24:39","slug":"domingo-v-despues-de-pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/domingo-v-despues-de-pentecostes\/","title":{"rendered":"Domingo V despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"437\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A02.jpg?resize=500%2C437&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-685\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A02.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A02.jpg?resize=300%2C262&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A02.jpg?resize=343%2C300&amp;ssl=1 343w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Oh Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman: infunde en nuestros corazones el afecto de tu amor; para que, am\u00e1ndote a ti en todo y sobre todo, consigamos tus promesas que superan todo anhelo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lecci\u00f3n de la Ep\u00edstola del Ap. S. Pedro (1, III, 8-15)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Car\u00edsimos: Estad todos un\u00e1nimes en la oraci\u00f3n, sed compasivos, amantes de los hermanos, misericordiosos, modestos, humildes: no devolv\u00e1is mal por mal, ni maldici\u00f3n por maldici\u00f3n; sino, al contrario, bendecid: porque a esto hab\u00e9is sido llamados, a poseer como herencia la bendici\u00f3n. Por tanto, el que quiera amar la vida y ver d\u00edas buenos, refrene su lengua del mal, y no hablen enga\u00f1o sus labios. Ap\u00e1rtese del mal, y haga el bien: busque la paz, y s\u00edgala. Porque los ojos del Se\u00f1or miran a los justos, y sus o\u00eddos escuchan sus preces: pero el rostro del Se\u00f1or est\u00e1 sobre los que hacen mal. Y, \u00bfqui\u00e9n es el que os da\u00f1ar\u00e1, si fuereis emuladores del bien? Pero, aunque padeciereis algo por la justicia, bienaventurados de vosotros. Mas no los tem\u00e1is a ellos, y no os conturb\u00e9is; antes santificad al Se\u00f1or, a Cristo, en vuestros corazones.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Comprendamos la importancia que tiene para todos los cristianos la uni\u00f3n mutua, ese amor de hermanos, tan frecuentemente, tan vivamente recomendado por los Ap\u00f3stoles, cooperadores del Esp\u00edritu Santo en la construcci\u00f3n de la Iglesia. Es necesario un amor efectivo, obsequioso, perseverante, que junte verdaderamente y armonice como conviene, las almas y los corazones; es necesaria esta caridad desbordante y \u00fanica digna de tal nombre, que, mostr\u00e1ndonos al mismo Dios en nuestros hermanos, hace verdaderamente nuestras sus dichas y sus desdichas. Coloquemos, pues, con San Juan, la perfecci\u00f3n de nuestro amor para con Dios, en el amor de nuestros hermanos; s\u00f3lo entonces poseeremos a Dios en nosotros; s\u00f3lo entonces podremos gozar de los inefables misterios de la uni\u00f3n divina con Aquel que se une a los suyos, para hacer de todos y de \u00c9l mismo un templo augusto a la gloria del Padre.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Continuaci\u00f3n del santo Evangelio seg\u00fan S. Mateo (V, 20-24)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>En aquel tiempo dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: Si no abundare vuestra justicia m\u00e1s que la de los escribas y fariseos, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos. Hab\u00e9is o\u00eddo que se dijo a los antiguos: No matar\u00e1s: mas, el que matare, ser\u00e1 reo de juicio. Pero yo os digo que, todo el que se enojare con su hermano, ser\u00e1 reo de Juicio. Y el que le llamare a su hermano raca, ser\u00e1 reo de concilio. Y el que le llamare fatuo, ser\u00e1 reo del fuego del infierno. Por tanto, si ofrecieres tu presente en el altar, y recordares all\u00ed de que tu hermano tiene algo contra ti: deja tu presente all\u00ed, ante el altar, y vete antes a reconciliarte con tu hermano: y, volviendo despu\u00e9s, ofrecer\u00e1s tu presente.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El Verbo divino bajado para santificar a los hombres en la verdad, es decir, en \u00c9l mismo, deb\u00eda volver, ante todo, a su pr\u00edstino esplendor, empa\u00f1ado por el tiempo, los inmutables principios de justicia y de derecho que reposan en \u00c9l, como en su cetro. Es lo primero que hace y con una solemnidad incomparable, antes de llamar a sus disc\u00edpulos y de elegir a los doce, en el pasaje del serm\u00f3n de la monta\u00f1a. En esto no ven\u00eda, declaraba \u00c9l mismo, a condenar o destruir la ley, sino a restablecer, contra los escribas y fariseos, su verdadero sentido, y a darla la plenitud que los mismos ancianos del tiempo de Mois\u00e9s no la hab\u00edan podido dar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En las pocas l\u00edneas que la Iglesia ha tomado, el pensamiento del Salvador es: que no se debe juzgar con la medida de los tribunales terrenales el grado de justicia necesario para entrar en el reino de los cielos. La ley jud\u00eda pon\u00eda al homicida en el tribunal criminal llamado&nbsp;<em>del juicio<\/em>; y \u00c9l, el Maestro y autor de la ley, declara que la c\u00f3lera, el primer paso para el homicidio, aunque est\u00e9 oculta en los repliegues m\u00e1s rec\u00f3nditos de la conciencia, puede ella sola llevar consigo la muerte del alma, incurriendo as\u00ed, en el orden espiritual, en la pena capital, reservada en el orden social de la vida presente al que ha perpetrado homicidio. Mas si, aun sin llegar a los golpes, se escapa esta c\u00f3lera en palabras despectivas, como la expresi\u00f3n sir\u00edaca de&nbsp;<em>raca<\/em>,<em>hombre de nada<\/em>, la falta se hace tan grave, que, considerada en su valor real ante Dios, sobrepasar\u00eda la jurisdicci\u00f3n criminal ordinaria, para ser tan s\u00f3lo encausada por el consejo supremo de la naci\u00f3n. Si del desprecio se pasa a la injuria, nada hay tan grave en los procesos humanos que pueda darnos una idea de la enormidad del pecado cometido. Pero los poderes del Juez supremo no se sujetan, como los de los hombres, a un l\u00edmite dado; la caridad fraterna pisoteada, encontrar\u00e1 siempre, m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, su vengador. \u00a1Tan grande es el precepto del amor santo que une a las almas!; \u00a1tan directamente se opone a la obra divina, la falta que, de lejos o cerca, va a comprometer o turbar la armon\u00eda de las piedras vivas del edificio que se levanta aqu\u00ed abajo, en la concordia y el amor, a gloria de la indivisible y pac\u00edfica Trinidad!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Oh Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman: infunde en nuestros corazones el afecto de tu amor; para que, am\u00e1ndote a ti en todo y sobre todo, consigamos tus promesas que &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/domingo-v-despues-de-pentecostes\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[79,92,20,42,97,104,117,156,155,53],"class_list":["post-684","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-caridad","tag-imitacion-de-cristo","tag-liturgia","tag-meditacion","tag-misericordia","tag-oracion","tag-pecado","tag-sagrada-eucaristia","tag-santo-evangelio","tag-union-con-dios"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-b2","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/684","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=684"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/684\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":686,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/684\/revisions\/686"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=684"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=684"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=684"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}