{"id":690,"date":"2022-07-12T07:30:00","date_gmt":"2022-07-12T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=690"},"modified":"2022-07-09T18:57:24","modified_gmt":"2022-07-09T21:57:24","slug":"los-esposos-ministros-del-sacramento-del-matrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/los-esposos-ministros-del-sacramento-del-matrimonio\/","title":{"rendered":"Los esposos, ministros del sacramento del matrimonio"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Matrimonio-07.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"333\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Matrimonio-07.jpg?resize=500%2C333&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-691\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Matrimonio-07.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Matrimonio-07.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Matrimonio-07.jpg?resize=450%2C300&amp;ssl=1 450w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En el gran sacramento del matrimonio, \u00bfqui\u00e9n ha sido el instrumento de Dios, que ha producido en vuestras almas la gracia? \u00bfHa sido acaso el sacerdote que os ha bendecido y unido en matrimonio? No. La Iglesia prescribe ciertamente a los esposos para que su v\u00ednculo y sus mutuos compromisos sean v\u00e1lidos y les procuren las gracias sacramentales, que los afirmen y cambien ante el sacerdote, el cual la representa como testigo calificado y es ministro de las sagradas ceremonias que acompa\u00f1an el contrato matrimonial; pero en su presencia, vosotros mismos hab\u00e9is sido constituidos por Dios ministros del sacramento; vosotros, de los que \u00c9l se ha servido para estrechar vuestra uni\u00f3n indisoluble y derramar en vuestras almas las gracias que os hagan constantes y fieles a vuestras nuevas obligaciones. \u00a1A qu\u00e9 grande honor y dignidad os ha ensalzado! \u00bfNo parece que el Se\u00f1or ha querido que vosotros, desde el primer paso que hab\u00e9is dado partiendo del sagrado altar con la bendici\u00f3n del sacerdote, iniciarais y prosiguierais el oficio de cooperadores y de instrumentos de sus obras, a las que os ha abierto y santificado el camino?<\/p>\n\n\n\n<p>En el sacramento del matrimonio la reciproca aceptaci\u00f3n de las personas, vuestro consentimiento manifestado con la palabra, ha sido un acto exterior que ha atra\u00eddo sobre vosotros las gracias divinas; en vuestra vida conyugal ser\u00e9is instrumentos del arte divino al plasmar el cuerpo material de vuestros hijos. Vosotros llamar\u00e9is a la carne de vuestra carne al alma espiritual e inmortal que crear\u00e1 a vuestra llamada Dios, aquel Dios que ha producido fielmente la gracia a la llamada del sacramento. Y cuando venga a la luz vuestro primog\u00e9nito, la nueva Eva repetir\u00e1 con la madre del g\u00e9nero humano: \u201che adquirido un hombre por don de Dios\u201d. S\u00f3lo Dios puede crear las almas; s\u00f3lo Dios puede producir la gracia; pero \u00c9l se dignar\u00e1 servirse de vuestro ministerio al sacar las almas de la nada, ya que se ha servido igualmente de \u00e9l para concederos la gracia.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>En el sacramento del matrimonio no se puede suplir el ministro, como no hay sustituci\u00f3n de personas: all\u00ed triunfa la incomparable grandeza del mayor don, que es la libertad del querer y la responsabilidad terrible dada al hombre inteligente para ser due\u00f1o de s\u00ed y de la vida suya y de los dem\u00e1s, de la vida que salta hacia la eternidad, y de poder paralizar su curso en otros, rebel\u00e1ndose contra Dios. Porque, si un ciego instinto asegura la continuaci\u00f3n de la vida en las especies irracionales, trat\u00e1ndose de la estirpe humana, de esta estirpe de Ad\u00e1n, ca\u00edda, redimida y santificada por el Verbo encarnado, Hijo de Dios, cuando los fr\u00edos y maliciosos c\u00e1lculos del ego\u00edsmo fr\u00edvolo e inhumano se ponen de acuerdo para tronchar la flor de una vida corporal que anhela abrirse y expandirse, este delito frenar\u00e1 el brazo del Omnipotente para que no llame a la existencia la sonrisa de las almas inocentes que habr\u00edan vivificado aquellos cuerpos y elevado aquellos miembros a instrumentos del esp\u00edritu y de la gracia, hasta participar un d\u00eda del premio de sus virtudes y del eterno gozo en la gloria de los santos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vosotros, queridos esposos, persuadidos de la inviolable meta del sacramento realizado, preparar\u00e9is una cuna a los dones de la omnipotencia de Dios, aunque acaso la divina Providencia permitir\u00e1 que queden deso\u00eddos vuestros fervientes deseos y vuestras plegarias, y vac\u00eda la cuna dispuesta con tanto amor, y ver\u00e9is sin duda, m\u00e1s de una vez, que la gracia inspira a ciertas almas generosas la renuncia a las alegr\u00edas de la familia, para hacerlas madres de un coraz\u00f3n m\u00e1s amplio y de m\u00e1s alta fecundidad sobrenatural; pero vosotros, en la bella y santa uni\u00f3n del matrimonio cristiano, ten\u00e9is en vuestras manos el poder de comunicar la vida, no s\u00f3lo en el orden natural, sino tambi\u00e9n en el espiritual y sobrenatural, junto con la formidable facultad de detener su curso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este poder de transmitir la vida, a la vez que os exalta en vosotros mismos, os somete en su uso a la ley divina, cuya severidad contra los que con detestable culpa lo desv\u00edan de su alto y verdadero fin, no debe sorprenderos. Teman ellos; vosotros, cristianos sinceros y obedientes a Dios como sois, no tem\u00e1is; vosotros, que hab\u00e9is comprendido ya la estrecha colaboraci\u00f3n entre el hombre y Dios en la transmisi\u00f3n de la vida. Para vuestro entendimiento iluminado por la fe, ser\u00eda en realidad inconcebible el que Dios pudiera permitir violar impunemente las disposiciones de su providencia y de su gobierno en el v\u00ednculo marital, profundamente sancionadas desde el primer d\u00eda de la aparici\u00f3n del hombre y de la mujer sobre la tierra, v\u00ednculo elevado por Cristo a gran sacramento para llamar a la vida de aqu\u00ed abajo a las almas destinadas por Dios a santificarse en la lucha y en la victoria sobre el mal, para contemplarle, amarle y alabarle en la eternidad feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos reci\u00e9n casados, elevad al Cielo vuestra mirada; en el sacramento de vuestro matrimonio, del que hab\u00e9is sido ministros, nuestro Se\u00f1or ha se\u00f1alado y puesto para vosotros el camino de salvaci\u00f3n. Que \u00c9l os haga comprender cada vez mejor, y respetar aquel poder que s\u00f3lo de \u00c9l procede, y os convierta en instrumentos fieles de su Providencia para el excelso oficio confiado a vosotros en la obra de la potencia creadora de la misma Sant\u00edsima Trinidad. Esta es la gracia que imploramos sobre vosotros, mientras desde el fondo de Nuestro coraz\u00f3n os impartimos, como prenda de los m\u00e1s abundantes dones celestes, Nuestra paterna bendici\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XII,&nbsp;<em>Discurso del 5 de marzo de 1941<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu En el gran sacramento del matrimonio, \u00bfqui\u00e9n ha sido el instrumento de Dios, que ha producido en vuestras almas la gracia? \u00bfHa sido acaso el sacerdote que os ha bendecido y unido en matrimonio? 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