{"id":696,"date":"2022-07-14T07:30:00","date_gmt":"2022-07-14T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=696"},"modified":"2022-07-10T19:08:57","modified_gmt":"2022-07-10T22:08:57","slug":"el-doctor-serafico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-doctor-serafico\/","title":{"rendered":"El Doctor Ser\u00e1fico"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-San-Buenaventura-02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"279\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-San-Buenaventura-02.jpg?resize=279%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-697\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-San-Buenaventura-02.jpg?w=279&amp;ssl=1 279w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-San-Buenaventura-02.jpg?resize=167%2C300&amp;ssl=1 167w\" sizes=\"auto, (max-width: 279px) 100vw, 279px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Tom\u00e1s y Buenaventura, cuya obra intelectual ten\u00eda un solo fin, el&nbsp;de llevar a los hombres por la ciencia y el amor&nbsp;a esta vida eterna, que consiste en conocer al solo&nbsp;Dios verdadero y a Jesucristo que fue enviado; los dos fueron esas l\u00e1mparas encendidas que&nbsp;iluminaron su siglo y caldearon las almas. Pero&nbsp;quiso el Se\u00f1or que sacase la Iglesia principalmente&nbsp;su luz de Santo Tom\u00e1s y su caridad inflamada&nbsp;de San Buenaventura. En el curso de la&nbsp;Cuaresma celebramos ya al Doctor Ang\u00e9lico, hoy,&nbsp;en cambio, la Iglesia orienta nuestros corazones&nbsp;hacia el Doctor Ser\u00e1fico para tributarle nuestra&nbsp;alabanza y nuestra oraci\u00f3n y recibir la lecci\u00f3n&nbsp;de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Como lo advirti\u00f3 el Papa Sixto V, no s\u00f3lo sobresal\u00eda por la fuerza del raciocinio, por la facilidad de su ense\u00f1anza y la claridad de sus definiciones, sino que por encima de todo prevalec\u00eda por una virtud enteramente divina para mover a las almas. A la vez que iluminaba las inteligencias, predicaba a los corazones, y los conquistaba al amor de Dios. Sus mismos amigos se admiraban, y Santo Tom\u00e1s pregunt\u00e1ndole un d\u00eda, en un arranque de admiraci\u00f3n fraterna, en qu\u00e9 libro hab\u00eda podido beber esta ciencia sagrada, Buenaventura, mostr\u00e1ndole su crucifijo, respondi\u00f3 humildemente: \u201cEsta es la fuente de donde yo saco todo lo que s\u00e9; estudio a Jes\u00fas y a Jes\u00fas crucificado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Gozas de la gloria de tu Se\u00f1or, oh Buenaventura, y cu\u00e1n grandes son ahora tus alegr\u00edas, puesto que conforme a tus ense\u00f1anzas \u201ctanto se regocija uno en el cielo, cuanto am\u00f3 a Dios en la tierra\u201d. Si como afirma el gran San Anselmo de quien tomaste esta idea, el amor se mide por el conocimiento, t\u00fa que fuiste pr\u00edncipe de la ciencia teol\u00f3gica y a la vez Doctor del amor, mu\u00e9stranos que toda luz, en el orden de la gracia y de la naturaleza, tiene como fin \u00fanico llevarnos al amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Doctor ser\u00e1fico, cond\u00facenos por las alturas sublimes, cuyos secretos, trabajos, hermosuras y peligros nos manifiestan cada l\u00ednea de tus escritos. El hombre queda como enajenado cuando trata de escudri\u00f1ar esta Sabidur\u00eda divina aunque no sea m\u00e1s que en sus lejanos reflejos; l\u00edbranos del error en que podr\u00edamos caer al tomar como fin el goce encontrado en algunos rayos perdidos, llegados hasta nosotros para sacarnos de los l\u00edmites de la nada hasta ella. Porque estos rayos, que de suyo proceden de la eterna hermosura, separados de su centro, apartados de su fin, no ser\u00e1n m\u00e1s que ilusi\u00f3n, decepci\u00f3n, ocasi\u00f3n de ciencia huera o de enga\u00f1osos placeres. Cuanto m\u00e1s elevada es la ciencia, cuanto m\u00e1s se aproxima a Dios como objeto de teor\u00eda especulativa, tanto m\u00e1s, en cierto sentido, hay que temer el extrav\u00edo; si aparta al hombre en sus elevaciones hacia la Sabidur\u00eda pose\u00edda y gustada por ella sola, si le retiene en sus propios encantos, no tem\u00e1is compararla a la vil seductora que suplanta en el afecto de un pr\u00edncipe a la muy noble desposada que le espera. Y tal afrenta sea por parte de la esclava o de la dama de honor, \u00bfes menos hiriente y bochornosa para su augusta soberana? Por eso afirmas t\u00fa que \u201ces peligroso el paso de la ciencia a la Sabidur\u00eda, si no se la junta a la santidad\u201d. Ay\u00fadanos a franquear ese peligroso desfiladero; haz que toda ciencia sea para nosotros un medio de la santidad para llegar a mayor amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Tus pensamientos, oh Buenaventura, est\u00e1n siempre penetrados de la luz divina. Tus ser\u00e1ficas predilecciones las conocemos bien por ser manifestadas en nuestros tiempos en los medios en que la contemplaci\u00f3n divina es considerada a\u00fan como la mejor parte, como el fin indiscutible y \u00fanico de todo conocimiento, a pesar de la fiebre de la acci\u00f3n a la que se encaminan todas las fuerzas vivas de este siglo. Protege a tus devotos. Defiende, como en otros tiempos a las \u00f3rdenes religiosas, que ahora son combatidas en sus prerrogativas y en su vida. Atrae a Oriente a la unidad y a la paz. Que la Iglesia entera se abrase con tus fuegos, que el amor divino tan fuertemente alimentado por ti consuma de nuevo a la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Tom\u00e1s y Buenaventura, cuya obra intelectual ten\u00eda un solo fin, el&nbsp;de llevar a los hombres por la ciencia y el amor&nbsp;a esta vida eterna, que consiste en conocer al solo&nbsp;Dios verdadero y a Jesucristo que &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/el-doctor-serafico\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[162,39,12,43,51,92,11,3,36,53,38],"class_list":["post-696","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-amor-divino","tag-apostolado","tag-celo-santo","tag-ejemplo","tag-espiritualidad","tag-imitacion-de-cristo","tag-intercesion","tag-santidad","tag-santos","tag-union-con-dios","tag-virtudes"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-be","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/696","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=696"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/696\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":698,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/696\/revisions\/698"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}