{"id":717,"date":"2022-07-21T07:30:00","date_gmt":"2022-07-21T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=717"},"modified":"2022-07-14T19:06:43","modified_gmt":"2022-07-14T22:06:43","slug":"la-responsabilidad-del-hombre-en-la-felicidad-del-hogar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-responsabilidad-del-hombre-en-la-felicidad-del-hogar\/","title":{"rendered":"La responsabilidad del hombre en la felicidad del hogar"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Beato-Carlos-de-Austria-53.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"363\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Beato-Carlos-de-Austria-53.jpg?resize=500%2C363&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-718\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Beato-Carlos-de-Austria-53.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Beato-Carlos-de-Austria-53.jpg?resize=300%2C218&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Beato-Carlos-de-Austria-53.jpg?resize=413%2C300&amp;ssl=1 413w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La familia humana es el \u00faltimo sublime portento de la mano de Dios entre las cosas naturales del Universo, la \u00faltima maravilla colocada por \u00c9l como corona del mundo visible, en el \u00faltimo y s\u00e9ptimo d\u00eda de la creaci\u00f3n; cuando en el Para\u00edso de delicias, por \u00c9l plantado y preparado, plasm\u00f3 y coloc\u00f3 al hombre y a la mujer, poni\u00e9ndoles all\u00ed para que lo cultivaran y custodiaran, y d\u00e1ndoles el dominio sobre los p\u00e1jaros del aire, los peces del mar y los animales de la tierra. \u00bfNo es \u00e9sta la grandeza real, de la cual, aun despu\u00e9s de su ca\u00edda junto a la mujer, el hombre conserva las se\u00f1ales, y que le levanta sobre el mundo, que \u00e9l contempla en el firmamento y en las estrellas; sobre el mundo, por cuyos oc\u00e9anos audazmente navega; sobre el mundo, que pisa con sus pies, doma con su trabajo y con su sudor, para arrancarle el pan que le restaure y sostenga la vida?<\/p>\n\n\n\n<p>La responsabilidad del hombre ante la mujer y los hijos, nace, en primer lugar de los deberes para con su vida, en los cuales est\u00e1 ordinariamente envuelta su profesi\u00f3n, su arte o su oficio. \u00c9l debe procurar, con su trabajo profesional, a los suyos una casa y el alimento cotidiano, los medios necesarios para un sustento seguro y para un conveniente vestir. Su familia tiene que sentirse feliz y tranquila bajo la protecci\u00f3n que le ofrece y da, con pensamiento previsor, la fecunda actividad de la mano del hombre.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El hombre casado est\u00e1 atado con v\u00ednculos no s\u00f3lo para con la familia, sino tambi\u00e9n para con la sociedad. Son v\u00ednculos para \u00e9l la fidelidad en el ejercicio de la profesi\u00f3n, del arte o del oficio; la confianza, sobre la que sus superiores puedan incondicionalmente apoyarse; la correcci\u00f3n e integridad en la conducta y en la acci\u00f3n que le procuren la confianza de los que le tratan: v\u00ednculos que ciertamente son eminentes virtudes sociales. Y tales hermosas virtudes, \u00bfno constituyen el antemuro de la defensa de la felicidad dom\u00e9stica, de la pac\u00edfica existencia de la familia, cuya seguridad, seg\u00fan la ley de Dios, es el primer deber de un padre cristiano?<\/p>\n\n\n\n<p>Si el elevarse digna y honestamente el hombre, por su profesi\u00f3n o por su trabajo, en la sociedad, honra y consuela a la mujer y a los hijos, ya que honor de los hijos son sus padres, el hombre no debe tampoco olvidar cu\u00e1nto ayuda a la felicidad de la convivencia dom\u00e9stica el que guarde y demuestre siempre, tanto en su interior como en su modo exterior y en sus palabras, respeto y estima a su mujer, madre de sus hijos. La mujer no es solamente el sol, sino tambi\u00e9n el santuario de la familia, el refugio de las l\u00e1grimas de los peque\u00f1os, la gu\u00eda de los pasos de los mayorcitos, el consuelo en los afanes, la tranquilidad en las dudas, la confianza en su porvenir. De vuestro aspecto, de vuestra actitud, de vuestras miradas, de vuestros labios, de vuestra voz, de vuestro saludo, distingan, sientan y vean los hijos y los criados la consideraci\u00f3n, \u00a1oh jefes de familia!, que ten\u00e9is a vuestra esposa. La conducta toda del hombre para con la mujer no debe nunca estar sin aquel car\u00e1cter de natural, noble y digna atenci\u00f3n y cordialidad que dice bien en los hombres de temperamento \u00edntegro y de \u00e1nimo temeroso de Dios; en hombres que, con su entendimiento, saben ponderar el valor inestimable que los modales virtuosos y amables entre los c\u00f3nyuges tienen para la educaci\u00f3n de la prole. Es poderoso el ejemplo de los padres para con los hijos; \u00e9l es para ellos un vigoroso y vivo est\u00edmulo para mirar a la madre y al mismo padre con respeto, veneraci\u00f3n y amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la cooperaci\u00f3n del hombre para la felicidad del hogar dom\u00e9stico no puede detenerse ni restringirse al respeto y consideraci\u00f3n para la compa\u00f1era de su vida: debe ir m\u00e1s all\u00e1 hasta ver, apreciar y reconocer el trabajo y los esfuerzos de la que, con silencio y asiduidad, se dedica a hacer m\u00e1s confortable, m\u00e1s grata y m\u00e1s alegre la habitaci\u00f3n com\u00fan. El amor verdadero y profundo en el uno y en el otro deber\u00e1 ser y mostrarse m\u00e1s fuerte que el cansancio y el fastidio, m\u00e1s fuerte que los sucesos y las adversidades cotidianas, m\u00e1s fuerte que los cambios del tiempo y de las estaciones, m\u00e1s fuerte que las alteraciones de los humores personales y las desgracias imprevistas. Conviene dominarse a s\u00ed mismo no menos que a los acontecimientos exteriores, sin ceder y sin abandonarse a ellos. Conviene saber hallar en la fuente del amor reciproco la sonrisa, la gratitud, la estima de los afectos y de las cortes\u00edas, el dar alegr\u00eda a quien os da pena, para hacer de vuestro hogar, aunque sea modesto, un peque\u00f1o para\u00edso de felicidad y de alegr\u00eda. No os conform\u00e9is con considerar bien tan grande y amarle s\u00f3lo en el fondo de vuestro pensamiento y vuestro coraz\u00f3n, no: hacedlo notar y o\u00edr abiertamente tambi\u00e9n a aquella que no ha ahorrado ning\u00fan trabajo para procur\u00e1roslo y cuya mejor y m\u00e1s dulce recompensa ser\u00e1 aquella sonrisa amable, aquella mirada atenta y complaciente, aquella palabra graciosa que le har\u00e1n comprender toda vuestra gratitud.<\/p>\n\n\n\n<p>La bendici\u00f3n apost\u00f3lica pretendemos que descienda hoy de modo especial sobre los hombres, que no s\u00f3lo en el gobierno de la familia y en su sustento llevan un peso a veces tan grave, sino que adem\u00e1s tienen y conocen, para con la sociedad y el bien p\u00fablico, especialmente en esta hora de grandes pruebas, obligaciones y deberes que muchas veces les arrastran lejos del hogar dom\u00e9stico entre molestias y sacrificios, y en el cumplimiento de aquel hero\u00edsmo se unen con aquel mutuo amor que la lejan\u00eda no mengua, sino que reanima y exalta en una m\u00e1s sublime palpitaci\u00f3n de fe y de virtud.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XII,&nbsp;<em>Discurso del 15 de abril de 1942<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu La familia humana es el \u00faltimo sublime portento de la mano de Dios entre las cosas naturales del Universo, la \u00faltima maravilla colocada por \u00c9l como corona del mundo visible, en el \u00faltimo y s\u00e9ptimo &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-responsabilidad-del-hombre-en-la-felicidad-del-hogar\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[99,79,41,45,143,43,61,125,34,76,66,141,139,42,147,19,16,142,38,95],"class_list":["post-717","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-abnegacion","tag-caridad","tag-deber-de-estado","tag-discernimiento","tag-educacion","tag-ejemplo","tag-familia","tag-gratitud","tag-heroismo","tag-hijos","tag-hogar","tag-laicos","tag-matrimonio","tag-meditacion","tag-paternidad","tag-paz","tag-pruebas","tag-sociedad","tag-virtudes","tag-vocacion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-bz","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/717","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=717"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/717\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":719,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/717\/revisions\/719"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=717"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=717"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}