{"id":72,"date":"2022-01-01T07:30:00","date_gmt":"2022-01-01T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=72"},"modified":"2022-01-10T18:01:05","modified_gmt":"2022-01-10T21:01:05","slug":"circuncision-de-nuestro-senor-y-octava-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/circuncision-de-nuestro-senor-y-octava-de-navidad\/","title":{"rendered":"Circuncisi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or y Octava de Navidad"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.arcadei.org\/slpw\/email\/_00%20Bloges\/2022\/01%20ENE\/bl-Circuncisi%C3%B3n%20del%20Se%C3%B1or%2001.jpg?w=584&#038;ssl=1\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En este d\u00eda en que ponemos el principio de nuestro a\u00f1o civil, vienen a prop\u00f3sito los consejos del gran Ap\u00f3stol, advirtiendo a los fieles la obligaci\u00f3n que tienen de santificar el tiempo que se les concede. Renunciemos, pues, a los deseos mundanos; vivamos con sobriedad, justicia y piedad; nada debe distraernos del ansia de esa bienaventuranza que esperamos. El gran Dios y Salvador Jesucristo, que se nos revela estos d\u00edas en su misericordia para adoctrinarnos, volver\u00e1 un d\u00eda en su gloria para recompensarnos. El correr del tiempo nos advierte que se acerca ese d\u00eda; purifiqu\u00e9monos y hag\u00e1monos un pueblo agradable a los ojos del Redentor, un pueblo dado a las buenas obras.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los Misterios de este D\u00eda.&nbsp;<\/strong>Ha llegado el octavo d\u00eda del Nacimiento del Salvador; los Magos se acercan a Bel\u00e9n; cinco d\u00edas m\u00e1s y la estrella se detendr\u00e1 sobre el lugar donde descansa el divino Ni\u00f1o. Hoy, el Hijo del hombre debe ser circuncidado, subrayando con este primer sacrificio de su carne inocente, el octavo d\u00eda de su vida mortal. Hoy, le van a poner un nombre; y este nombre ser\u00e1 el de&nbsp;<em>Jes\u00fas<\/em>, que quiere decir&nbsp;<em>Salvador<\/em>. En este gran d\u00eda, se aglomeran los misterios; recoj\u00e1moslos todos, y honr\u00e9moslos con toda la devoci\u00f3n y ternura de nuestros corazones<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Pero, este d\u00eda no est\u00e1 \u00fanicamente dedicado a celebrar la Circuncisi\u00f3n de Jes\u00fas; el misterio de esta Circuncisi\u00f3n forma parte de otro mayor todav\u00eda, el de la Encarnaci\u00f3n e Infancia del Salvador; misterio que absorbe continuamente a la Iglesia no s\u00f3lo durante esta Octava, sino en los cuarenta d\u00edas del&nbsp;<em>Tiempo de Navidad<\/em>. Por otra parte, es conveniente que honremos con una fiesta especial la imposici\u00f3n del nombre de Jes\u00fas, fiesta que pronto celebraremos. Este solemne d\u00eda conmemora a\u00fan otro objeto digno de excitar la piedad de los fieles. Este objeto es Mar\u00eda, Madre de Dios. La Iglesia celebra hoy de un modo especial ese augusto privilegio de la Maternidad divina, otorgado a una simple criatura, cooperadora en la gran obra de la salvaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Maternidad Divina.&nbsp;<\/strong>Volquemos hoy en la Virgen Madre todo el amor de nuestros corazones, y un\u00e1monos a la felicidad que ella experimenta por haber dado a luz a su Se\u00f1or que es tambi\u00e9n nuestro. Durante el santo Tiempo de Adviento la hemos contemplado encinta del Salvador del mundo; hemos realzado la excelsa dignidad de esta Arca de la nueva Alianza que ofrec\u00eda su casto seno, a la Majestad del Rey de los siglos, como si fuera otro cielo. Ahora acaba de dar a luz a este Ni\u00f1o Dios; le adora, pero es tambi\u00e9n su Madre. Tiene derecho a llamarle Hijo suyo; y \u00c9l, aun siendo verdadero Dios, le llamar\u00e1 de verdad Madre. No nos cause, pues, extra\u00f1eza, que la Iglesia cante con tanto entusiasmo a Mar\u00eda y a sus glorias. Pensemos m\u00e1s bien, que todos los elogios que puede tributarle, todos los homenajes que en su culto puede ofrecerle, quedan siempre muy por debajo de lo que realmente es debido a la Madre del Dios encarnado. Ning\u00fan mortal llegar\u00e1 nunca a describir, ni aun a comprender, la gloria que encierra en s\u00ed ese sublime privilegio. Efectivamente, dimanando la dignidad de Mar\u00eda de su cualidad de Madre de Dios, ser\u00eda necesario para abarcarla en toda su extensi\u00f3n, que comprendi\u00e9semos previamente a la misma Divinidad. Es a Dios a quien Mar\u00eda dio la naturaleza humana; es a Dios a quien tuvo por Hijo; es Dios quien tuvo a gala el estarla sujeto, en cuanto hombre; el valor de tan alta dignidad en una simple criatura, no puede, por tanto, ser apreciado sino es relacion\u00e1ndolo con la infinita perfecci\u00f3n del soberano Se\u00f1or que se digna ponerse a sus \u00f3rdenes. Anonad\u00e9monos, pues, en presencia de la Majestad divina, y humill\u00e9monos ante la soberana dignidad de la que escogi\u00f3 por Madre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Una Madre de Dios! ese es el misterio cuya realizaci\u00f3n esperaba el mundo desde hace tantos siglos; la obra, que a los ojos de Dios, sobrepasaba infinitamente en importancia a la creaci\u00f3n de millones de mundos. Una creaci\u00f3n no es nada para su poder; habla, y todas las cosas son hechas. Mas, para hacer a una criatura Madre de Dios, tuvo no s\u00f3lo que trastornar todas las leyes de la naturaleza, haciendo fecunda la virginidad, sino sujetarse \u00c9l mismo con relaciones filiales a la feliz criatura que se escogi\u00f3. Le concedi\u00f3 derechos sobre \u00c9l y acept\u00f3 deberes para con ella; en una palabra, se hizo su Hijo, e hizo de ella su Madre.<\/p>\n\n\n\n<p>En este octavo d\u00eda del Nacimiento del divino Ni\u00f1o, consideremos el gran misterio de la Circuncisi\u00f3n que se opera en su carne. Hoy, la tierra ve correr las primicias de la sangre que la va a rescatar; hoy, el celestial Cordero que va a expiar nuestros pecados, comienza ya a sufrir por nosotros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda, que ha velado por \u00c9l con tan tierno cuidado, ha visto venir esta hora de los primeros sufrimientos de su Hijo, con un doloroso desgarro de su coraz\u00f3n maternal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCon qu\u00e9 pagaremos nosotros ahora al Salvador de nuestras almas, por la Circuncisi\u00f3n que se ha dignado sufrir para demostrarnos el amor que nos tiene? Debemos seguir el consejo del Ap\u00f3stol (Col, II, 11), y circuncidar nuestro coraz\u00f3n de todos sus malos afectos, extirpar el pecado y sus concupiscencias, vivir finalmente de esa nueva vida, cuyo sencillo y sublime modelo nos viene a traer Jes\u00fas desde lo alto. Procuremos consolarle en este su primer dolor, y estemos cada vez m\u00e1s atentos a los ejemplos que nos ofrece.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Pr\u00f3spero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu En este d\u00eda en que ponemos el principio de nuestro a\u00f1o civil, vienen a prop\u00f3sito los consejos del gran Ap\u00f3stol, advirtiendo a los fieles la obligaci\u00f3n que tienen de santificar el tiempo que se les &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/circuncision-de-nuestro-senor-y-octava-de-navidad\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[28,27,5,20,29,25,24,26],"class_list":["post-72","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-contemplacion","tag-corredencion","tag-iglesia","tag-liturgia","tag-misterios-sagrados","tag-prerrogativas-marianas","tag-remedios-espirituales","tag-vida-de-cristo"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-1a","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":122,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72\/revisions\/122"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}