{"id":723,"date":"2022-07-23T07:30:00","date_gmt":"2022-07-23T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=723"},"modified":"2022-07-15T20:21:16","modified_gmt":"2022-07-15T23:21:16","slug":"las-fiestas-de-los-santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/las-fiestas-de-los-santos\/","title":{"rendered":"Las Fiestas de los Santos"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-San-Pio-X-58.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"380\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-San-Pio-X-58.jpg?resize=380%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-724\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-San-Pio-X-58.jpg?w=380&amp;ssl=1 380w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-San-Pio-X-58.jpg?resize=228%2C300&amp;ssl=1 228w\" sizes=\"auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">En el curso del a\u00f1o lit\u00fargico, no s\u00f3lo se celebran los misterios de Cristo, sino tambi\u00e9n las fiestas de los santos que est\u00e1n en los cielos. En las cuales, aunque se trate de una categor\u00eda inferior y subordinada, la Iglesia, sin embargo, pretende siempre proponer a los fieles ejemplos de santidad que les muevan a revestirse de las virtudes del mismo divino Redentor.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, as\u00ed como los santos fueron imitadores de Jesucristo, as\u00ed nosotros hemos de imitarles a ellos, ya que en sus virtudes resplandece la virtud misma de Jesucristo. En unos resplandeci\u00f3 el celo apost\u00f3lico, y en otros la fortaleza de nuestros h\u00e9roes lleg\u00f3 hasta el derramamiento de su sangre; en unos brill\u00f3 la constante vigilancia en la espera del Redentor, y en otros la virginal pureza del alma o la modesta suavidad de la humildad cristiana; en todos, en fin, era ferviente la ardent\u00edsima caridad para con Dios y para con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>La sagrada liturgia pone ante nuestros ojos todos estos esplendores de santidad para que los contemplemos provechosamente y, \u201cpues festejamos sus m\u00e9ritos, emulemos sus ejemplos\u201d. Conviene, pues, conservar \u201cla inocencia en la sencillez, la concordia en la caridad, la modestia en la humildad, la diligencia en el gobierno, la vigilancia en la ayuda de los que trabajan, la misericordia en socorrer a los pobres, la constancia en defender la verdad, el rigor en la severidad de la disciplina, a fin de que no falte en nosotros ning\u00fan ejemplo de buenas obras. Estas son las huellas que nos dejaron los santos al regresar a la patria, para que, siguiendo su camino, consigamos tambi\u00e9n su felicidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Mas, para que hasta nuestros sentidos se muevan saludablemente, quiere la Iglesia que en nuestros templos se expongan las im\u00e1genes de los santos, siempre, sin embargo, movida por la misma raz\u00f3n, de que \u201cimitemos las virtudes de aquellos cuyas im\u00e1genes veneramos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas hay todav\u00eda otra raz\u00f3n para que el pueblo cristiano rinda culto a los santos del cielo, a saber, para que implorando su auxilio \u201cseamos ayudados por la protecci\u00f3n de aquellos con cuyas alabanzas nos regocijamos\u201d. De esto f\u00e1cilmente se deduce por qu\u00e9 ofrece la sagrada liturgia tantas f\u00f3rmulas de oraciones para impetrar el patrocinio de los santos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas, entre los santos del cielo, se venera de un modo preeminente a la Virgen Mar\u00eda Madre de Dios, pues su vida, por la misi\u00f3n recibida del Se\u00f1or, se une \u00edntimamente con los misterios de Jesucristo; y nadie en verdad sigui\u00f3 m\u00e1s de cerca y m\u00e1s eficazmente las huellas del Verbo encarnado, nadie goza de mayor gracia y poder cabe el Coraz\u00f3n Sacrat\u00edsimo del Hijo de Dios, y, por su medio, cabe el Padre celestial.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella es m\u00e1s santa que los querubines y serafines, y goza de una gloria mucho mayor que los dem\u00e1s moradores del cielo, como quiera que es la \u201cllena de gracia\u201d y Madre de Dios, la que con su parto feliz nos ha dado al Redentor. Siendo ella \u201cMadre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra\u201d, clamemos a ella cuantos \u201cgemimos y lloramos en este valle de l\u00e1grimas\u201d y pongamos confiadamente nuestras personas y nuestras cosas todas bajo su patrocinio. Ella fue constituida nuestra Madre cuando el divino Redentor hizo el sacrificio de s\u00ed mismo, y, as\u00ed pues, tambi\u00e9n por este t\u00edtulo somos sus hijos. Ella nos ense\u00f1a todas las virtudes, nos entrega su Hijo, y juntamente con \u00c9l nos ofrece los auxilios que necesitamos, puesto que Dios \u201cquiso que todo lo tuvi\u00e9semos por Mar\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Movidos, pues, por la acci\u00f3n santificadora de la Iglesia y confortados con los auxilios y ejemplos de los santos, y en especial de la Inmaculada Virgen Mar\u00eda, a trav\u00e9s de este camino lit\u00fargico, que cada a\u00f1o se nos abre de nuevo, \u201cllegu\u00e9monos con sincero coraz\u00f3n, con plena fe, purificados los corazones de la mala conciencia, lavados en el cuerpo con el agua limpia del bautismo\u201d, al \u201cGran Sacerdote\u201d, para que con \u00c9l vivamos y sintamos, hasta poder penetrar por su medio \u201cdel velo adentro\u201d y all\u00ed honrar por toda la eternidad al Padre celestial.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es la esencia y la raz\u00f3n de ser de la sagrada liturgia; ella se refiere al sacrificio, a los sacramentos y a las alabanzas de Dios, e igualmente a la uni\u00f3n de nuestras almas con Cristo y a su santificaci\u00f3n por medio del divino Redentor, para que sea honrado Cristo, y en \u00c9l y por \u00c9l toda la Sant\u00edsima Trinidad: Gloria al Padre y al Hijo y al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XII,&nbsp;<em>Enc\u00edclica Mediator Dei&nbsp;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu En el curso del a\u00f1o lit\u00fargico, no s\u00f3lo se celebran los misterios de Cristo, sino tambi\u00e9n las fiestas de los santos que est\u00e1n en los cielos. 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