{"id":733,"date":"2022-07-26T07:30:00","date_gmt":"2022-07-26T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=733"},"modified":"2022-07-18T18:26:20","modified_gmt":"2022-07-18T21:26:20","slug":"santa-ana-madre-de-la-madre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/santa-ana-madre-de-la-madre-de-dios\/","title":{"rendered":"Santa Ana, madre de la Madre de Dios"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Santa-Ana-02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"326\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Santa-Ana-02.jpg?resize=326%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-734\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Santa-Ana-02.jpg?w=326&amp;ssl=1 326w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Santa-Ana-02.jpg?resize=196%2C300&amp;ssl=1 196w\" sizes=\"auto, (max-width: 326px) 100vw, 326px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Aureolada con la incomparable paz que la circunda, saludemos en ella tambi\u00e9n la tierra victoriosa que eclipsa los campos de batalla m\u00e1s famosos. Verdadero santuario de la Inmaculada Concepci\u00f3n, en \u00e9l fue reanudada por nuestra humillada raza la gran batalla iniciada junto al trono de Dios por las escuadras celestiales. All\u00ed, el infernal drag\u00f3n arrojado de los cielos vio aplastada su cabeza, y Miguel, sobrepujado en gloria, pone gustoso el mando de los ej\u00e9rcitos del Se\u00f1or en manos de la que desde el principio de su existencia, se declaraba amable Soberana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 boca humana podr\u00e1 narrar el pasmo de los principados ang\u00e9licos, cuando la serena complacencia de la Trinidad Sant\u00edsima, pasando desde los radiantes Serafines hasta las \u00faltimas categor\u00edas de los nueve coros ang\u00e9licos, incline su mirada de fuego a la contemplaci\u00f3n de la santidad que s\u00fabitamente ha nacido en el seno de Ana? El Salmista hab\u00eda dicho de la ciudad gloriosa cuyos fundamentos se ocultan en la que anta\u00f1o fue est\u00e9ril: \u201cSus fundamentos est\u00e1n puestos sobre los montes santos\u201d; y las celestiales jerarqu\u00edas que est\u00e1n en las cimas de las colinas eternas descubren desde all\u00ed alturas insospechadas que jam\u00e1s alcanzar\u00e1n, cumbres tan inmediatas a la divinidad que se apresta a asentar all\u00ed su trono. Como Mois\u00e9s en presencia del zarzal en llamas sobre el Horeb, han sido presas de un santo temor al reconocer sobre el desierto de nuestro mundo despreciable la monta\u00f1a de Dios, y comprender que la aflicci\u00f3n de Israel en breve cesar\u00e1. Mar\u00eda aunque oculta por la nube que la esconde todav\u00eda, es ya desde este momento en el seno de Ana la monta\u00f1a bendita cuya base, el punto de partida de la gracia aventaja la cumbre de los montes en donde las santidades creadas m\u00e1s altas hallan su consumaci\u00f3n en la gloria y el amor.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>\u00a1Oh, con cu\u00e1nta raz\u00f3n Ana, cuyo nombre significa gracia, por espacio de nueve meses fue el lugar de las complacencias del Alt\u00edsimo, el \u00e9xtasis de los esp\u00edritus pur\u00edsimos y la esperanza de toda carne! Sin duda fue Mar\u00eda, la hija y no la madre, la que con su fragante perfume atrajo los cielos poderosamente a nuestras humildes regiones. Es propio del perfume impregnar de s\u00ed, ante todo, el vaso que la contiene, y aun cuando ya no le contenga, dejar en \u00e9l su aroma. Acost\u00fambrase, por lo dem\u00e1s, a que este vaso sea tambi\u00e9n preparado de antemano con un cuidado exquisito, a que se le escoja de una materia tanto m\u00e1s pura y noble, a que se le realce con tantos m\u00e1s ricos adornos cuanto m\u00e1s rara y exquisita sea la esencia que en \u00e9l se pretende conservar. As\u00ed Mar\u00eda, la de Betania, encerr\u00f3 su nardo precioso en alabastro. No creamos que el Esp\u00edritu Santo que asiste a la composici\u00f3n de los perfumes celestiales, pudo haber tenido de todo esto menos cuidado que los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el oficio de la bienaventurada Ana estuvo lejos de limitarse, como lo hace el vaso respecto del perfume, a contener pasivamente el tesoro del mundo. De su propia carne tom\u00f3 un cuerpo aquella de quien Dios tom\u00f3 carne a su vez y la aliment\u00f3 con su propia leche; asimismo las primeras nociones pr\u00e1cticas de la vida las recibi\u00f3 de su boca, aun cuando estuviese inundada directamente de la luz divina. Ana tuvo en la educaci\u00f3n de su ilustre hija la misma parte que tienen las dem\u00e1s madres. No solamente dirigi\u00f3 los primeros pasos de Mar\u00eda al abandonar sus rodillas, sino que fue plenamente la cooperadora del Esp\u00edritu Santo en la formaci\u00f3n de esta alma y en la preparaci\u00f3n de sus incomparables destinos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sic fingit tabernaculum Deo<\/em>: de esta manera construy\u00f3 ella un tabern\u00e1culo para Dios. Fue esta la divisa que llevaban, en torno de la imagen de Ana cuando instru\u00eda a Mar\u00eda, las insignias de la antigua corporaci\u00f3n de ebanistas y carpinteros que, considerando la confecci\u00f3n de los tabern\u00e1culos de nuestras Iglesias en donde Dios se digna habitar como su obra m\u00e1s elevada, hab\u00eda adoptado a Santa Ana como modelo y augusta patrona. \u00a1Dichosos tiempos aquellos en que lo que hoy se ha dado en llamar la ingenua sencillez de nuestros padres, progresaba bastante m\u00e1s en el conocimiento pr\u00e1ctico de los misterios que la est\u00fapida infatuaci\u00f3n de sus hijos se glor\u00eda de ignorar! Los trabajos de hilander\u00eda, tejidos, costura y bordados, los menesteres de la administraci\u00f3n dom\u00e9stica, patrimonio de la mujer fuerte, exaltada en el libro de los Proverbios pusieron con toda naturalidad tambi\u00e9n en estos tiempos a las madres de familia, amas de casa, modistas, etc&#8230;, bajo la protecci\u00f3n directa de la santa esposa de Joaqu\u00edn. M\u00e1s de una vez sucedi\u00f3 que aquellas a quienes el cielo hac\u00eda pasar por la dolorosa prueba que, bajo el nido de pajarillos, hab\u00eda dictado su conmovedora oraci\u00f3n, experimentaron la ponderosa intercesi\u00f3n de la dichosa madre de Mar\u00eda, recibiendo ellas tambi\u00e9n la bendici\u00f3n del Se\u00f1or Dios que hab\u00eda recibido Ana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh madre, acoge benigna nuestros cantos y bendice nuestros anhelos! S\u00e9nos propicia siempre, cuando elevemos nuestras s\u00faplicas desde este valle de l\u00e1grimas. Escucha a las madres y a las esposas en sus deseos, en sus dolorosas confidencias. Mant\u00e9n las tradiciones del hogar cristiano. Mas, por desgracia, \u00a1cu\u00e1n numerosas son ya las familias por donde ha pasado el h\u00e1lito devastador del siglo, destruyendo la seriedad de la vida, debilitando la fe, sembrando solo la impotencia, la frivolidad y la laxitud, si no son cosas peores, en lugar de las alegr\u00edas fecundas y aut\u00e9nticas de nuestros padres! Si el sabio volviese a habitar de nuevo entre nosotros sin duda exclamar\u00eda: \u201c\u00a1Qui\u00e9n hallar\u00e1 a la mujer fuerte!\u201d. S\u00f3lo ella, en efecto, dado su ascendiente, puede conjurar todos estos males; mas a condici\u00f3n de no olvidar en d\u00f3nde est\u00e1 el secreto de su poder, a saber, en los m\u00e1s humildes quehaceres dom\u00e9sticos, realizados por ella misma, silenciosa y abnegadamente; en las prolongadas vigilias, en la previsi\u00f3n de cada momento, en todos esos trabajos de costura, lana, punto. Todos estos trabajos le ganan la admiraci\u00f3n y confianza de su esposo y el ascendiente sobre los dem\u00e1s; le aseguran la abundancia en el hogar, la bendici\u00f3n del pobre socorrido por sus manos, el aprecio de los extra\u00f1os, el respeto de los hijos y ella adelanta en el temor de Dios, en nobleza, dignidad y bondad mismo que en fortaleza, prudencia, dulzura, gozo y confianza para el d\u00eda postrero de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Aureolada con la incomparable paz que la circunda, saludemos en ella tambi\u00e9n la tierra victoriosa que eclipsa los campos de batalla m\u00e1s famosos. 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