{"id":742,"date":"2022-07-29T07:30:00","date_gmt":"2022-07-29T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=742"},"modified":"2022-07-22T20:10:36","modified_gmt":"2022-07-22T23:10:36","slug":"de-la-enciclica-caritate-christi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/de-la-enciclica-caritate-christi\/","title":{"rendered":"De la Enc\u00edclica Caritate Christi"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Caratula-Enciclica-02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"368\" height=\"500\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Caratula-Enciclica-02.jpg?resize=368%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-743\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Caratula-Enciclica-02.jpg?w=368&amp;ssl=1 368w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Caratula-Enciclica-02.jpg?resize=221%2C300&amp;ssl=1 221w\" sizes=\"auto, (max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Aprovechando de tanta estrechez econ\u00f3mica y de tanto desorden moral, los enemigos de todo orden social, ll\u00e1mense comunistas o tengan cualquier otro nombre -y es \u00e9ste el mal m\u00e1s terrible de nuestros tiempos- audazmente se dedican a romper todo freno, a despedazar todo v\u00ednculo de ley divina o humana, a empe\u00f1ar abierta o secretamente la lucha m\u00e1s encarnizada contra la religi\u00f3n, contra Dios mismo, desarrollando el diab\u00f3lico programa de arrancar del coraz\u00f3n de todos, hasta de los ni\u00f1os, todo sentimiento religioso, porque saben perfectamente que, arrancada del coraz\u00f3n de la humanidad la fe en Dios, podr\u00e1n conseguir todo lo que quieran. Y as\u00ed vemos hoy lo que jam\u00e1s se viera en la historia, a saber: desplegadas al viento sin reparo las banderas sat\u00e1nicas de la guerra contra Dios y contra la religi\u00f3n en medio de todos los pueblos y en todas las partes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca han faltado los imp\u00edos, ni nunca faltaron tampoco los ateos; pero eran relativamente pocos y raros, y no osaban o no cre\u00edan oportuno descubrir demasiado abiertamente su imp\u00edo pensamiento, como parece pretende insinuar el mismo inspirado Cantor de los Salmos, cuando exclama:&nbsp;<em>Dijo el necio en su coraz\u00f3n: Dios no existe.&nbsp;<\/em>El imp\u00edo, el ateo, uno entre muchos, niega a Dios, su Creador, pero en lo \u00edntimo de su coraz\u00f3n. Hoy, en cambio, el ate\u00edsmo ha invadido ya grandes multitudes pueblo: con sus organizaciones se insin\u00faa ya en las escuelas p\u00fablicas, se manifiesta en los teatros y para difundirse se vale de apropiadas pel\u00edculas cinematogr\u00e1ficas, del fon\u00f3grafo, de la radio; con sus propias tipograf\u00edas imprime folletos en todos los idiomas; promueve especiales exposiciones y p\u00fablicas manifestaciones, ha constituido partidos pol\u00edticos propios, instituciones comerciales y militares propias. Este ate\u00edsmo organizado y militante trabaja incansablemente por medio de sus agitadores, con conferencias e ilustraciones, con todos los medios de propaganda oculta y manifiesta, entre todas las clases, en todas las calles, en todo sal\u00f3n, dando a \u00e9sta su nefasta actividad la autoridad moral de sus mismas universidades, y estrechando a los incautos con los potentes v\u00ednculos de su fuerza organizadora. Al ver tanta laboriosidad puesta al servicio de una causa tan inicua, Nos viene, en verdad, espont\u00e1neo a la mente y a los labios el triste lamento de Cristo:&nbsp;<em>Los hijos de ente siglo son en sus negocios m\u00e1s sagaces que los hijos de la Luz<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, los corifeos de toda esta campa\u00f1a de ate\u00edsmo, sacando partido de la actual crisis econ\u00f3mica, con dial\u00e9ctica infernal, buscan la causa de esta miseria universal. La Santa Cruz de Nuestro Se\u00f1or, s\u00edmbolo de humildad y pobreza, es colocada junto con los s\u00edmbolos del moderno imperialismo, como si la Religi\u00f3n estuviese aliada con esas fuerzas tenebrosas, que tantos males producen entre los hombres. As\u00ed intentan, y no sin \u00e9xito, el ligar la guerra contra Dios con la lucha por el pan de cada d\u00eda, con el ansia de poseer un terreno propio, de tener salarios convenientes, habitaciones decorosas, en resumen, un estado de vida que convenga al hombre. Los m\u00e1s leg\u00edtimos y necesarios deseos, como los instintos m\u00e1s brutales, todo sirve para su programa antirreligioso; como si la ley divina estuviese en contradicci\u00f3n con el bienestar de la humanidad y no fuese por el contrario su \u00fanica y segura tutela; como si las fuerzas humanas, por los medios de la moderna t\u00e9cnica, pudieran combatir las fuerzas divinas para introducir un nuevo y mejor orden de cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien; millones de hombres, en la creencia de luchar por la existencia, se aferran con todo a tales teor\u00edas en una total negaci\u00f3n de la verdad y gritan contra Dios y la Religi\u00f3n. Y estos asaltos no van solamente dirigidos contra la religi\u00f3n cat\u00f3lica, sino contra todos los que aun reconocen a Dios como Creador del cielo y de la tierra, y como absoluto Se\u00f1or de todas las cosas. Y las sociedades secretas, que est\u00e1n siempre prontas para apoyar la lucha contra Dios y contra la Iglesia, de cualquier lado venga, no cesan de excitar cada vez m\u00e1s este odio insano, que no puede traer ni la paz ni la felicidad a ninguna clase social, sino que conducir\u00e1 ciertamente todas las naciones a la ruina.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed esta nueva forma de ate\u00edsmo, mientras desencadena los m\u00e1s violentos instintos del hombre, con c\u00ednico descaro, proclama que no podr\u00e1 haber ni paz ni bienestar sobre la tierra, mientras no se haya desarraigado hasta el \u00faltimo vestigio de religi\u00f3n, y no se haya suprimido su \u00faltimo representante. Como si con ello pudiere sofocarse el admirable concierto, con el cual lo creado&nbsp;<em>canta la gloria del Creador<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante tanta impiedad, ante tan grande ruina de las m\u00e1s santas tradiciones, ante el estrago de tantas almas inmortales, ante tantas ofensas a la Divina Majestad no podemos dejar de desahogar todo el acerbo dolor que sentimos; no podemos dejar de alzar Nuestra voz, y con toda la energ\u00eda del pecho apost\u00f3lico tomar la defensa de los derechos de Dios conculcados, y de los m\u00e1s sagrados sentimientos del coraz\u00f3n humano que tienen tan absoluta necesidad de Dios. Tanto m\u00e1s cuanto que en estas falanges, presas de esp\u00edritu diab\u00f3lico, no se contentan con vociferar, sino que unen todos sus esfuerzos para llevar a cabo cuanto antes sus nefastos designios. El creer en Dios es la base indestructible de todo orden social y de toda responsabilidad sobre la tierra: y por ello todos los que no quieren la anarqu\u00eda y el terror deben en\u00e9rgicamente empe\u00f1arse en que los enemigos de la religi\u00f3n no alcancen el objetivo que tan abiertamente han proclamado.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: S.S. P\u00edo XI,&nbsp;<em>Enc\u00edclica Caritate Christi<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Aprovechando de tanta estrechez econ\u00f3mica y de tanto desorden moral, los enemigos de todo orden social, ll\u00e1mense comunistas o tengan cualquier otro nombre -y es \u00e9ste el mal m\u00e1s terrible de nuestros tiempos- audazmente se &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/de-la-enciclica-caritate-christi\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[12,70,45,21,68,137,144,42,75,117,15,16,52,142,153],"class_list":["post-742","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-celo-santo","tag-combate-espiritual","tag-discernimiento","tag-fe","tag-formacion","tag-iglesia-catolica","tag-magisterio-de-la-iglesia-catolica","tag-meditacion","tag-moral","tag-pecado","tag-persecucion","tag-pruebas","tag-sagrada-escritura","tag-sociedad","tag-tibieza"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-bY","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/742","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=742"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/742\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":744,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/742\/revisions\/744"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=742"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=742"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=742"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}