{"id":748,"date":"2022-07-31T07:30:00","date_gmt":"2022-07-31T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=748"},"modified":"2022-07-23T19:21:07","modified_gmt":"2022-07-23T22:21:07","slug":"domingo-viii-despues-de-pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/domingo-viii-despues-de-pentecostes\/","title":{"rendered":"Domingo VIII despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A07.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"489\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A07.jpg?resize=500%2C489&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-749\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A07.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A07.jpg?resize=300%2C293&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Misa-Tridentina-A07.jpg?resize=307%2C300&amp;ssl=1 307w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Suplic\u00e1moste, Se\u00f1or, nos concedas propicio el esp\u00edritu de pensar y hacer siempre lo que es recto: para que, los que no podemos existir sin ti, podamos vivir conforme a ti.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lecci\u00f3n de la Ep\u00edstola del Ap. S. Pablo a los Romanos (VIII, 12-17)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hermanos: No somos deudores de la carne, para que vivamos seg\u00fan la carne. Porque, si viviereis seg\u00fan la carne, morir\u00e9is: mas, si mortificareis con el esp\u00edritu las obras de la carne, vivir\u00e9is. Porque, todos los que son movidos por el Esp\u00edritu de Dios, son hijos de Dios. Porque no hab\u00e9is recibido el esp\u00edritu de servidumbre, para que viv\u00e1is todav\u00eda en el temor, sino que recibisteis el esp\u00edritu de adopci\u00f3n de hijos, con el cual clamamos: \u00a1Abba! \u00a1Padre! Porque el mismo Esp\u00edritu da testimonio a nuestro esp\u00edritu de que somos hijos de Dios. Y, si somos hijos, somos tambi\u00e9n herederos: herederos ciertamente de Dios, y coherederos de Cristo.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si el Esp\u00edritu de Dios es el lazo de uni\u00f3n con nuestro Se\u00f1or Jesucristo, si es el alma de nuestra vida, el h\u00e1lito y el inspirador de todas nuestras obras, de \u00e9l proviene todo impulso. A despecho de esta parte de concupiscencia que el bautismo ha dejado en mis miembros para obligarme a combatir, no tengo ya m\u00e1s que ver con la carne y con la vida de antes. \u00a1No quiera Dios que vuelva hacia atr\u00e1s y que, enga\u00f1ado por el ego\u00edsmo, me sustraiga al Esp\u00edritu de Dios para pertenecer de nuevo a las obras de muerte! No. Despu\u00e9s de haber entrado en la intimidad de Dios, ser\u00eda insensato volverme de espaldas a la Ternura, a la Belleza, a la Pureza; y, \u00bfpor qui\u00e9n y por qu\u00e9? En adelante, la carne nada tendr\u00e1 que reclamar de m\u00ed. Viene demasiado tarde. Con el fin de vivir eternamente, reducir\u00e9 de d\u00eda en d\u00eda y dome\u00f1ar\u00e9 hasta su completa eliminaci\u00f3n, si es posible, todo lo que en m\u00ed se levanta contra la vida de Dios: Aqu\u00e9llos, dice el Ap\u00f3stol en una f\u00f3rmula incomparable, aqu\u00e9llos son verdaderos hijos de Dios; que se dejan conducir por el Esp\u00edritu de Dios. Toda la vida sobrenatural que ha comenzado por la fe y el bautismo, se reduce a la docilidad, a la flexibilidad y al abandono a las influencias del Esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Continuaci\u00f3n del santo Evangelio seg\u00fan S. Lucas (XVI, 1-9)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>En aquel tiempo dijo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos esta par\u00e1bola: Hab\u00eda un hombre rico, que ten\u00eda un mayordomo: y \u00e9ste fue acusado ante aqu\u00e9l de que disipaba sus bienes. Y le llam\u00f3, y le dijo: \u00bfQu\u00e9 es lo que oigo de ti? Da raz\u00f3n de tu administraci\u00f3n; porque ya no podr\u00e1s administrar m\u00e1s. Dijo entonces para s\u00ed el mayordomo: \u00bfQu\u00e9 har\u00e9? Porque mi amo me quita la administraci\u00f3n. Cavar no puedo, de pedir me averg\u00fcenzo. Ya s\u00e9 lo que he de hacer, para que, cuando sea privado de la administraci\u00f3n encuentre quienes me reciban en sus casas. Llamando, pues, a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: \u00bfCu\u00e1nto debes a mi amo? Y \u00e9l respondi\u00f3: Cien barriles de aceite. D\u00edjole: Toma tu recibo, si\u00e9ntate pronto, y escribe cincuenta. Despu\u00e9s dijo a otro: Y t\u00fa, \u00bfcu\u00e1nto debes? \u00c9l dijo: Cien cargas de trigo. D\u00edjole: Toma tu escritura, y pon ochenta. Y alab\u00f3 el amo al mayordomo de iniquidad, porque hab\u00eda obrado prudentemente, porque los hijos de este mundo son m\u00e1s prudentes en sus negocios que los hijos de la luz. Y yo os digo: Haceos amigos de las riquezas de iniquidad, para que, cuando mur\u00e1is, os reciban en las eternas moradas.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 floreciente estar\u00eda, en efecto, el Reino de Dios, si los buenos fuesen tan prudentes en sus negocios espirituales y en las cosas de la vida futura, como los mundanos en sus intereses perecederos! Si el amo de casa, aunque lesionado en sus intereses, alab\u00f3 la sagacidad de su mayordomo \u00bfc\u00f3mo no va a aplaudir Dios, que no puede perder nada, la prudencia sobrenatural de los suyos? En estos bienes terrenos de que acaba de hablar, tienen especialmente el material de una industria para la eternidad. A los que deb\u00e9is estar bien enterados, a los que sois hijos, no de este mundo tenebroso, sino de la luz, mirad lo que os digo, prosigue el Se\u00f1or: imitad en una cosa al mayordomo infiel. Con esos tesoros injustos, con esa riqueza con que el intendente y tantos otros como \u00e9l, pisotean la equidad, vosotros pod\u00e9is granjearos amigos; cuando la riqueza material se os quite con la vida, os acoger\u00e1n, no en sus moradas terrenas, sino en los eternos tabern\u00e1culos. La oraci\u00f3n del pobre, en efecto, pone en movimiento la mano del que gobierna el mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es el sentido obvio y directo de la par\u00e1bola que se nos ha propuesto. Pero, si queremos comprender completamente la intenci\u00f3n por la que eligi\u00f3 la Iglesia hoy este trozo del Evangelio, nos es necesario acudir a San Jer\u00f3nimo, que se hace int\u00e9rprete oficial de ella en la Homil\u00eda del Oficio de la Noche. Sigamos con \u00e9l la lectura evang\u00e9lica: El que es fiel en las cosas peque\u00f1as, contin\u00faa el texto sagrado, lo es tambi\u00e9n en las grandes, y el que es injusto en las cosas peque\u00f1as, tambi\u00e9n lo ser\u00e1 en las grandes; pues si no hab\u00e9is sido fieles en las riquezas inicuas y enga\u00f1osas, \u00bfqui\u00e9n os confiar\u00e1 los bienes verdaderos? Jes\u00fas hablaba de este modo -nota San Jer\u00f3nimo- ante los escribas y los fariseos, que lo tomaron a chanza, viendo claramente que la par\u00e1bola iba contra ellos. El infiel en las cosas peque\u00f1as, es en efecto, el Jud\u00edo celoso, que en el dominio restringido de la vida presente, niega a sus hermanos el uso de los bienes creados para todos. Pues, si en las gestiones de estas riquezas fr\u00e1giles y pasajeras, dice a esos escribas avaros, sois convictos de malversaci\u00f3n, \u00bfqui\u00e9n os va confiar las verdaderas, las eternas riquezas de la palabra divina y de ense\u00f1ar a las naciones? Pregunta terrible que el Se\u00f1or deja hoy suspensa sobre la cabeza de los infieles depositarios de la ley de los s\u00edmbolos. Pero \u00a1qu\u00e9 horrible ser\u00e1 la respuesta dentro de poco! Entretanto, la humilde grey de los elegidos de Jud\u00e1, dejando a estos empedernidos en la venganza a que los precipita su demencia orgullosa, prosigue su camino con la segura confianza de que guarda en su seno las promesas de Si\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Dom Prospero Gu\u00e9ranger,&nbsp;<em>El A\u00f1o Lit\u00fargico<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu Suplic\u00e1moste, Se\u00f1or, nos concedas propicio el esp\u00edritu de pensar y hacer siempre lo que es recto: para que, los que no podemos existir sin ti, podamos vivir conforme a ti.&nbsp; Lecci\u00f3n de la Ep\u00edstola del &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/domingo-viii-despues-de-pentecostes\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[70,86,94,108,20,42,104,120,52,155,53,109],"class_list":["post-748","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-combate-espiritual","tag-confianza-en-dios","tag-conversion","tag-filiacion-divina","tag-liturgia","tag-meditacion","tag-oracion","tag-penitencia","tag-sagrada-escritura","tag-santo-evangelio","tag-union-con-dios","tag-vida-interior"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-c4","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/748","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=748"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/748\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":750,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/748\/revisions\/750"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}