{"id":752,"date":"2022-08-01T07:30:00","date_gmt":"2022-08-01T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/arcadei.org\/blog\/?p=752"},"modified":"2022-07-24T19:10:11","modified_gmt":"2022-07-24T22:10:11","slug":"la-evolucion-segun-la-doctrina-catolica-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-evolucion-segun-la-doctrina-catolica-i\/","title":{"rendered":"La evoluci\u00f3n seg\u00fan la doctrina cat\u00f3lica (I)"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<h2 class=\"has-text-align-right wp-block-heading\">Publicado por: Servus Cordis Iesu<\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Paisaje-12.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"373\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Paisaje-12.jpg?resize=500%2C373&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-753\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Paisaje-12.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Paisaje-12.jpg?resize=300%2C224&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/arcadei.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/bl-Paisaje-12.jpg?resize=402%2C300&amp;ssl=1 402w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La evoluci\u00f3n, para el hombre moderno, m\u00e1s que un hecho cient\u00edfico y demostrado, es una cosmovisi\u00f3n, esto es, un modo de concebirlo y de pensarlo todo. Esta cosmovisi\u00f3n se aplica al origen del hombre y de las cosas como un principio casi evidente, que nadie puede ni debe discutir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n del triunfo de esta cosmovisi\u00f3n es, en \u00faltima instancia, bien simple: la evoluci\u00f3n, y la cosmovisi\u00f3n evolutiva, es la \u00fanica alternativa frente a la creaci\u00f3n, a la cosmovisi\u00f3n de un mundo creado tal como es por Dios; es la \u00fanica forma de excluir a Dios de su propia obra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Veamos, pues, c\u00f3mo la doctrina cat\u00f3lica permite refutar el postulado evolucionista, aunque limit\u00e1ndonos al origen del hombre, que es lo que aqu\u00ed nos interesa m\u00e1s de cerca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1\u00ba La ense\u00f1anza de la Iglesia&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>P\u00edo XII afirmaba ya en 1950 que&nbsp;<em>\u201calgunos, con temeraria audacia, traspasan la libertad de discusi\u00f3n&nbsp;<\/em>que el magisterio de la Iglesia hab\u00eda concedido a los cient\u00edficos cat\u00f3licos al estudiar el tema de la evoluci\u00f3n del hombre&nbsp;<em>al proceder como si el mismo origen del cuerpo humano de una materia viva preexistente fuera cosa absolutamente cierta y demostrada por los indicios hasta ahora encontrados y por los razonamientos de ellos deducidos, y como si, en las fuentes de la revelaci\u00f3n divina, nada hubiera que exija en esta materia m\u00e1xima moderaci\u00f3n y cautela\u201d.&nbsp;<\/em>Es decir, que ni hay nada ciertamente demostrado desde el campo de la Ciencia que obligue a sacrificarle las afirmaciones de la Sagrada Escritura; ni faltan tampoco serios reparos contra la hip\u00f3tesis evolucionista desde el campo de la Revelaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Examinemos, pues, qu\u00e9 nos dice la Iglesia sobre el origen del hombre. Para ello desenterremos un decreto de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, referente al car\u00e1cter hist\u00f3rico de los tres primeros cap\u00edtulos del G\u00e9nesis, del 30 de junio de 1909. En este texto se nos dice, entre otras cosas:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba Que&nbsp;<em>\u201clos tres predichos cap\u00edtulos del G\u00e9nesis contienen narraciones de&nbsp;<strong>cosas realmente sucedidas,&nbsp;<\/strong>es decir, que&nbsp;<strong>responden a la realidad objetiva y a la verdad hist\u00f3rica;&nbsp;<\/strong>y no f\u00e1bulas tomadas de mitolog\u00edas y cosmogon\u00edas de los pueblos antiguos, acomodadas por el autor sagrado a la doctrina monote\u00edsta; ni puras alegor\u00edas y s\u00edmbolos bajo apariencia de historia, propuestos para inculcar las verdades religiosas; ni leyendas, en parte hist\u00f3ricas y en parte ficticias, compuestas para instrucci\u00f3n o edificaci\u00f3n de las almas\u201d.&nbsp;<\/em>As\u00ed lo prueba&nbsp;<em>\u201cel car\u00e1cter y forma hist\u00f3rica del libro del G\u00e9nesis; el peculiar nexo de los tres primeros cap\u00edtulos entre s\u00ed y con los cap\u00edtulos siguientes; el m\u00faltiple testimonio de las Escrituras tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento; el sentir casi un\u00e1nime de los santos Padres y el sentido tradicional que, trasmitido ya por el pueblo de Israel, ha mantenido siempre la Iglesia\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba Que&nbsp;<em>\u201cel sentido literal hist\u00f3rico debe ser mantenido especialmente donde se trata de hechos narrados en los mismos cap\u00edtulos que tocan a los fundamentos de la religi\u00f3n cristiana, como son, entre otros: la creaci\u00f3n de todas las cosas hechas por Dios al principio del tiempo;&nbsp;<strong>la peculiar creaci\u00f3n del hombre; la formaci\u00f3n de la primera mujer a partir del primer hombre; la unidad del linaje humano; la felicidad original de los primeros padres en el estado de justicia, integridad e inmortalidad;&nbsp;<\/strong>el mandamiento, impuesto por Dios al hombre, para probar su obediencia; la trasgresi\u00f3n, por persuasi\u00f3n del diablo, bajo especie de serpiente, del mandamiento divino; la p\u00e9rdida por nuestros primeros padres del primitivo estado de inocencia, as\u00ed como la promesa del Reparador futuro\u201d.&nbsp;<\/em>Notemos en particular las cuatro verdades puestas en negrita, que son las que se encuentran directamente implicadas en el tema que tratamos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba Que&nbsp;<em>\u201cs\u00f3lo es l\u00edcito apartarse del&nbsp;<strong>sentido propio&nbsp;<\/strong>de las cosas, palabras y frases de estos cap\u00edtulos, cuando las locuciones mismas aparezcan como usadas impropiamente, o sea, metaf\u00f3rica o antropom\u00f3rficamente, y la raz\u00f3n proh\u00edba mantener el sentido propio, o la necesidad obligue a abandonarlo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A partir de esta ense\u00f1anza del Magisterio, argumentemos por partes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba Ante todo, es dogma de fe&nbsp;<strong><em>la unidad del g\u00e9nero humano,&nbsp;<\/em><\/strong>esto es, que todos los hombres vienen de Ad\u00e1n y Eva. Este dogma es un presupuesto de otros dos: la universalidad del pecado original, que (salvo a la Virgen Mar\u00eda, por privilegio singular) afecta a todos los hombres (por venir todos de Ad\u00e1n); y la universalidad de la redenci\u00f3n realizada por Cristo.&nbsp;<em>Primer l\u00edmite impuesto por la doctrina cat\u00f3lica a una postura evolucionista:&nbsp;<\/em>una sola primera pareja, o lo que es lo mismo en clave evolucionista, la evoluci\u00f3n s\u00f3lo pudo afectar al primer hombre y a la primera mujer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba Pero no; que tambi\u00e9n es dogma de fe que&nbsp;<strong><em>la mujer viene del hombre.&nbsp;<\/em><\/strong>San Pablo nos lo recuerda:&nbsp;<em>\u201cNo procede el hombre de la mujer, sino la mujer del hombre; ni fue creado el hombre por raz\u00f3n de la mujer, sino la mujer por raz\u00f3n del hombre\u201d&nbsp;<\/em>(1 Cor. 11, 8-9); esto es, tambi\u00e9n hay que entender literalmente la formaci\u00f3n del cuerpo de Eva a partir del cuerpo de Ad\u00e1n; y as\u00ed Eva no pudo evolucionar a partir de una primate.&nbsp;<em>Segundo l\u00edmite, pues, que la doctrina cat\u00f3lica impone a la doctrina evolucionista,&nbsp;<\/em>y es que la evoluci\u00f3n no vale para la mujer. El \u00fanico que habr\u00eda podido evolucionar, seg\u00fan una doctrina evolucionista \u201ccat\u00f3lica\u201d, ser\u00eda Ad\u00e1n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba El caso es que hay m\u00e1s. Si leemos con cuidado el decreto de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, vemos que, seg\u00fan la doctrina cat\u00f3lica, hay que entender literalmente&nbsp;<strong><em>la peculiar creaci\u00f3n del hombre.&nbsp;<\/em><\/strong>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 es lo&nbsp;<em>peculiar&nbsp;<\/em>en la creaci\u00f3n de Ad\u00e1n? No ciertamente la producci\u00f3n de su alma, que fue igual que la creaci\u00f3n del alma de Eva, o de la Virgen, o de Cristo: es decir, a partir de la nada. Lo peculiar es precisamente la manera como Dios form\u00f3 su cuerpo: esto \u00faltimo es, pues, lo que hay que entender al pie de la letra seg\u00fan el texto b\u00edblico. Ahora bien, ese texto dice clara y constantemente que el hombre, por lo que mira a su cuerpo, fue formado de la tierra, ll\u00e1mesela lodo, barro o polvo:&nbsp;<em>\u201cEl Se\u00f1or Dios form\u00f3 al hombre con polvo del suelo, e insufl\u00f3 en sus narices aliento de vida, y result\u00f3 el hombre un ser viviente\u201d&nbsp;<\/em>(Gen. 2, 7);&nbsp;<em>\u201ccon el sudor de tu rostro comer\u00e1s el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de \u00e9l fuiste tomado; porque eres polvo, y al polvo tornar\u00e1s\u201d&nbsp;<\/em>(Gen. 3, 19);&nbsp;<em>\u201cel primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, que viene del cielo, es celestial\u201d&nbsp;<\/em>(1 Cor. 15, 47). El mismo nombre de Ad\u00e1n (del hebreo \u201cAdam\u201d, que significa \u201checho de tierra\u201d), est\u00e1 indicando el origen del hombre a partir del limo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Seminario Internacional Nuestra Se\u00f1ora Corredentora,&nbsp;<em>Hojitas de Fe n\u00ba 102<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por: Servus Cordis Iesu La evoluci\u00f3n, para el hombre moderno, m\u00e1s que un hecho cient\u00edfico y demostrado, es una cosmovisi\u00f3n, esto es, un modo de concebirlo y de pensarlo todo. Esta cosmovisi\u00f3n se aplica al origen del hombre y &hellip; <a href=\"https:\/\/arcadei.org\/blog\/la-evolucion-segun-la-doctrina-catolica-i\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[160,45,127,118,21,68,144,52],"class_list":["post-752","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria","tag-ciencia","tag-discernimiento","tag-doctrina-catolica","tag-dogmas","tag-fe","tag-formacion","tag-magisterio-de-la-iglesia-catolica","tag-sagrada-escritura"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pg77Cv-c8","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/752","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=752"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/752\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":754,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/752\/revisions\/754"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=752"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=752"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcadei.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=752"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}