Fragmento:
“Orar es hablar con Dios; vivir bien es escucharlo.”
— San Agustín, Sermón 161, 2.
Reflexión:
No basta con hablar mucho en la oración; es necesario escuchar. Dios habla en el silencio, en la conciencia, en la Palabra. Escucharle con docilidad es dejar que Él transforme nuestro corazón.
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