Fragmento:
“Bueno es el Señor con los que en Él esperan, con el alma que le busca.”
— Lamentaciones 3, 25.
Reflexión:
La espera confiada es ya una forma de amor. Quien sabe esperar en Dios reconoce que su tiempo es perfecto y que su providencia nunca falla. La esperanza purifica el corazón y lo dispone para recibir las gracias que el Señor quiere conceder.
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