Fragmento:
“Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás.”
— Cfr. Mateo 4, 10.
Reflexión:
Adorar es reconocer la soberanía absoluta de Dios. Cuando el corazón se postra ante Él, todo lo demás ocupa su justo lugar. La adoración ordena la vida y la llena de sentido.
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