Fragmento:
“La oración es la fortaleza del hombre y la debilidad de Dios.”
— San Agustín, Sermón 80.
Reflexión:
En la oración, el alma descubre el poder del amor divino. Dios se inclina ante quien le implora con humildad. Orar es llamar al corazón del Padre, que siempre escucha y responde.
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