Fragmento:
“El alma no se engrandece sino humillándose.”
— San Bernardo de Claraval, Sermón sobre la humildad, 1.
Reflexión:
Quien se reconoce pequeño ante Dios se hace grande ante sus ojos. La humildad no rebaja, sino que eleva, porque abre el alma a la acción de la gracia y la dispone a recibir los dones del cielo.
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