Fragmento:
“La vida cristiana no es juego de niños, sino camino de perfección.”
— San Gregorio Magno, Homilías sobre los Evangelios, I, 16.
Reflexión:
Seguir a Cristo implica tomarse en serio la propia vida espiritual. No se trata de angustia ni rigidez, sino de vivir con responsabilidad delante de Dios, sabiendo que cada día es ocasión de crecer en el amor.
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