Fragmento:
“El temor del Señor es el principio de la sabiduría.”
— Cfr. Eclesiástico 1, 16.
Reflexión:
El temor de Dios no es miedo servil, sino respeto amoroso. Reconocer la grandeza de Dios preserva al alma del pecado y la guía por caminos de sabiduría.
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