Fragmento:
“No te canses de hacer el bien, aunque nadie lo note; Dios ve en lo oculto.”
— Tomás de Kempis, Imitación de Cristo, II, 6.
Reflexión:
El cristiano obra para agradar a Dios, no para recibir aplausos. El bien hecho en secreto tiene un valor eterno, porque nace del amor puro y desinteresado.
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