El valor de lo oculto

Fragmento:

“No te canses de hacer el bien, aunque nadie lo note; Dios ve en lo oculto.”

— Tomás de Kempis, Imitación de Cristo, II, 6.

Reflexión:

El cristiano obra para agradar a Dios, no para recibir aplausos. El bien hecho en secreto tiene un valor eterno, porque nace del amor puro y desinteresado.

El sufrimiento ofrecido

Fragmento:

“Si padecemos, también reinaremos con Él.”

— Cfr. 2 Timoteo 2, 12.

Reflexión:

El sufrimiento, aceptado con fe y ofrecido con amor, se transforma en trono para reinar con Cristo. No se trata de buscar la pena por sí misma, sino de abrazar con paciencia lo que Dios permite, y unirlo al sacrificio redentor del Señor. Así se purifica el alma, se alcanza mérito, y se glorifica a Dios.