Fragmento:
“El alma que posee la paz interior lo posee todo.”
— San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, I, 3.
Reflexión:
La paz es el sello del alma unida a Dios. No depende de las circunstancias, sino del amor que habita en el corazón. Guardar la paz es custodiar la presencia divina dentro de nosotros.
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