Imitación de Cristo (I)

Posted by: Corim

Pantocrator 05 (12)

“Quien me sigue no anda en tinieblas”, dice el Señor. Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos exhorta a que imitemos su vida y costumbres, si queremos ser verdaderamente iluminados y libres de toda ceguedad del corazón. Sea pues nuestro estudio pensar en la vida de Jesús.
Más acaece que muchos, aunque oigan el Evangelio, gustan poco de él, porque no tienen el espíritu de Cristo. El que quisiere, pues, entender con placer y perfección las palabras de Cristo, procure conformar con Él toda su vida.

¿Qué te aprovecha altas cosas de la Trinidad, si no eres humilde, y con esto desagradas a la Trinidad? Por cierto las palabras sublimes no hacen al hombre santo ni justo; más la vida virtuosa le hace amable a Dios. Más deseo sentir la contrición que saber definirla. Si supiese toda la Biblia a la letra, y las sentencias de todos los filósofos, ¿qué te aprovecharía todo, sin la caridad y gracia de Dios? Vanidad de vanidades, todo es vanidad, sino amar y servir solamente a Dios. La suprema sabiduría consiste en aspirar a ir a los reinos celestiales por el desprecio del mundo.

Luego, vanidad es buscar riquezas perecederas y esperar en ellas; también es vanidad desear honras y ensalzarse vanamente. Vanidad es seguir el apetito de la carne y desear aquello por donde después te sea necesario ser castigado gravemente. Vanidad es desear larga vida y no cuidar que sea buena. Vanidad es mirar solamente a esta presente vida y no prever lo venidero. Vanidad es mirar lo que tan presto se pasa y no buscar con solicitud el gozo perdurable.

Fuente: Tomás de Kempis, De la Imitación de Cristo y menosprecio del mundo, libro I, cap. I, Editorial LUMEN