La mansedumbre del Corazón de Cristo

Fragmento:

“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.”

— Cfr. Mateo 11, 29.

Reflexión:

La mansedumbre no es debilidad, sino dominio interior y fuerza paciente. Imitar al Corazón de Jesús es aprender a responder con suavidad donde hay aspereza, y a soportar sin amargura. Hoy, dejemos que su ejemplo nos transforme.

El Corazón de Jesús, remedio para las almas tibias

Fragmento:

“El tibio se desagrada de Dios, y Dios se desagrada de él.”

— Cfr. Apocalipsis 3, 16.

Reflexión:

El tibio no odia a Dios, pero tampoco le ama con fervor. Es un alma que vive a medias. El remedio es el fuego del Corazón de Jesús, que arde de amor y desea encendernos con su caridad. Hoy, pidamos que renueve en nosotros el fervor perdido.

La devoción al Sagrado Corazón y la vida diaria

Fragmento:

“Coloca tu corazón en el Corazón de Jesús, y todo lo harás con paz.”

— Santa Margarita María de Alacoque, Cartas espirituales.

Reflexión:

La devoción al Sagrado Corazón no es solo rezar unas oraciones, sino vivir con Jesús, desde su Corazón: con mansedumbre, entrega, caridad. Hoy, hagamos nuestro trabajo y trato con los demás desde ese Corazón lleno de amor y paciencia.