Fragmento:
“Donde no hay caridad, no puede habitar el Espíritu Santo.”
— San Agustín, Sermón 350, 3.
Reflexión:
El Espíritu de Dios mora donde hay amor verdadero. Sin caridad, todo lo demás se apaga. Cultivar la caridad es mantener encendida la llama del Espíritu en nosotros, transformando nuestras relaciones en reflejos del amor divino.





