Fragmento:
“De la boca de los niños y de los que amamantan te preparaste la alabanza.”
— Cfr. Salmo 8, 3.
Reflexión:
Los Santos Inocentes proclaman a Cristo sin palabras. Su sacrificio silencioso recuerda que la pureza y la sencillez son un camino seguro hacia Dios. La inocencia tiene una fuerza luminosa que Dios acoge con especial amor.
