Escuchar a Dios

Fragmento:

“Orar es hablar con Dios; vivir bien es escucharlo.”

— San Agustín, Sermón 161, 2.

Reflexión:

No basta con hablar mucho en la oración; es necesario escuchar. Dios habla en el silencio, en la conciencia, en la Palabra. Escucharle con docilidad es dejar que Él transforme nuestro corazón.

La humildad que eleva

Fragmento:

“El alma no se engrandece sino humillándose.”

— San Bernardo de Claraval, Sermón sobre la humildad, 1.

Reflexión:

Quien se reconoce pequeño ante Dios se hace grande ante sus ojos. La humildad no rebaja, sino que eleva, porque abre el alma a la acción de la gracia y la dispone a recibir los dones del cielo.

La obediencia que agrada a Dios

Fragmento:

“Más vale obedecer que ofrecer sacrificios.”

— Cfr. 1 Samuel 15, 22.

Reflexión:

Dios no mira la grandeza de nuestras obras, sino la docilidad de nuestro corazón. La obediencia sincera es la ofrenda que más le agrada, porque en ella reconocemos su señorío y nos confiamos plenamente a su voluntad.