El amor de Dios revelado

Fragmento:

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo unigénito.”

— Cfr. Juan 3, 16.

Reflexión:

El corazón de Dios se abre totalmente en la encarnación. Cristo viene porque el Padre nos ama sin medida. Recordar este amor renueva la fe y enciende la gratitud.

La vigilancia del corazón

Fragmento:

“Velad y orad para no caer en tentación.”

— Cfr. Mateo 26, 41.

Reflexión:

La tentación acecha, pero el alma vigilante permanece firme. Estar atentos y orar es custodiar la gracia y no permitir que el enemigo encuentre nuestro corazón desprevenido.

La paciencia que purifica

Fragmento:

“La paciencia todo lo alcanza.”

— Santa Teresa de Jesús, Camino de Perfección, cap. 10.

Reflexión:

La paciencia fortalece y hace madurar el alma. Quien persevera con serenidad en medio de la prueba demuestra un amor que no se rinde. Con paciencia se llega a Dios.