Ser luz para los demás

Fragmento:

“Vosotros sois la luz del mundo.”

— Cfr. Mateo 5, 14.

Reflexión:

La luz no existe para sí misma; ilumina a quienes la rodean. Así debe ser la vida del cristiano: una claridad que brota de Cristo y se irradia en obras de verdad, justicia y caridad. Donde hay un alma fiel, allí comienza a disiparse la oscuridad.