Fragmento:
“Los que son guiados por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.”
— Romanos 8, 14.
Reflexión:
Dejarse conducir por el Espíritu Santo es vivir en libertad interior. Él inspira, corrige y fortalece el alma fiel.
Fragmento:
“Los que son guiados por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.”
— Romanos 8, 14.
Reflexión:
Dejarse conducir por el Espíritu Santo es vivir en libertad interior. Él inspira, corrige y fortalece el alma fiel.

Fragmento:
“He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.”
— Cfr. Lucas 1, 38.
Reflexión:
El “sí” de María cambió la historia. Su docilidad al plan divino nos muestra cómo debe responder el alma creyente: confiando aun en lo desconocido, entregándose sin reservas a la voluntad de Dios.


Fragmento:
«Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.»
— Mateo 11,29.
Reflexión:
No hay virtud más necesaria que la humildad. Nos hace semejantes a Cristo y nos dispone para recibir la gracia. Hoy, practiquemos la humildad aceptando lo que Dios nos envía, sin quejas y con espíritu de fe.
