El fruto de la paciencia

Fragmento:

“Por vuestra paciencia salvaréis vuestras almas.”

— Lucas 21, 19.

Reflexión:

La paciencia es una victoria interior: nos preserva del desaliento, de la ira y de la impaciencia que roba la paz. El que espera en Dios nunca queda defraudado, porque Él obra en su tiempo y de la mejor manera.

La paz del que ama a Dios

Fragmento:

“Perfecta paz tienen los que en ti esperan.”

— Cfr. Isaías 26:3.

Reflexión:

La paz no se encuentra en el mundo, sino en Dios. Quien espera en Él y se abandona a su amor goza de esa paz que nada ni nadie puede quitar. Hoy, renovemos nuestra confianza y descansemos en su Corazón.

La Paz del alma unida a Dios

Fragmento:

“Mucha paz tienen los que aman tu ley.”

— Cfr. Salmo 118, 165.

Reflexión:

La verdadera paz nace de un corazón en gracia, que ama y se esfuerza por cumplir la voluntad de Dios. Hoy, examinemos si algo nos quita la paz, y pongámoslo en las manos del Señor con confianza filial.