La renuncia del discípulo

Fragmento:

“El que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”

— Lucas 14, 33.

Reflexión:

Seguir a Cristo exige desprendimiento. No basta con admirarlo; hay que imitarlo. La renuncia cristiana no empobrece, sino que libera el corazón para amar más plenamente.

La pobreza de espíritu

Fragmento:

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.”

— Mateo 5, 3.

Reflexión:

El pobre de espíritu es aquel que no se apoya en sí mismo ni en las cosas de este mundo, sino que depende sólo de Dios. Hoy, vivamos con sencillez, desprendidos del querer tener, dominar o aparentar, y pongamos nuestra confianza sólo en el Señor.