Fragmento:
“En el silencio se aprende a escuchar a Dios.”
— San Juan de la Cruz, Dichos de luz y amor.
Reflexión:
El silencio interior permite percibir la voz divina. En él madura la oración y se fortalece la vida interior.
Fragmento:
“En el silencio se aprende a escuchar a Dios.”
— San Juan de la Cruz, Dichos de luz y amor.
Reflexión:
El silencio interior permite percibir la voz divina. En él madura la oración y se fortalece la vida interior.
Fragmento:
“En el silencio y en la esperanza estará vuestra fortaleza.”
— Isaías 30, 15.
Reflexión:
El silencio interior permite escuchar la voz de Dios. En un mundo ruidoso, el alma necesita recogimiento para discernir, para orar y para obrar con sabiduría.


Fragmento:
“El silencio es la lengua de los ángeles.”
— San Bernardo de Claraval.
Reflexión:
En un mundo lleno de ruidos, el silencio se convierte en un bien escaso y necesario. Guardar silencio interior y exterior abre espacio a la voz de Dios y nos dispone a escuchar con amor.


Fragmento:
“El silencio es el guardián de la vida interior.”
— San Juan de la Cruz.
Reflexión:
No basta callar exteriormente; es preciso acallar también el ruido interior para escuchar la voz de Dios. El alma recogida en el silencio encuentra luz y fortaleza.

Fragmento:
“En el silencio del corazón es donde habla Dios.”
— San Juan de la Cruz, Dichos de luz y amor, nº 99.
Reflexión:
En el mundo ruidoso, el alma necesita hacer silencio para escuchar la voz del Amado. Busquemos hoy un momento de retiro interior, aunque sea breve, para dejar que Dios nos hable al corazón.