Fragmento:
“¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?”
— Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego, 1531.
Reflexión:
Las palabras de la Virgen revelan su ternura maternal. Ella no abandona a sus hijos, sino que los acompaña en cada dificultad, guiándolos hacia Cristo. Basta llamarla para sentir su protección.

