Fijemos siempre la mirada en Dios

Publicado por: Servus Cordis iesu

Si los defectos que vemos en los demás no se encuentran en nosotros, es siempre gracias a la misericordia de Dios: es un signo evidente de que nos protege y extiende su mano poderosa sobre nosotros, y todo esto sin mérito alguno por parte nuestra, ya que, si Él nos retirase su protección, podríamos llegar a ser peores que los demás, al ser también nosotros unos pobres mortales. Por eso, hemos de mantenernos siempre en el temor de Dios y rogar al Señor por quienes caminan fuera del recto sendero, para que los ilumine y se conviertan.

El camino seguro para todos nosotros consiste en cumplir siempre la voluntad de Dios, confiando en su ayuda para no caer, y mantenernos así en su gracia.

Nos quejamos a menudo, y es porque no queremos realizar fervientemente nuestra parte, mientras que Dios nuestro Señor, del cual hemos recibido todo nuestro ser, continúa haciendo su parte en nuestro favor, sin mérito nuestro alguno. ¿Qué más podría hacer Jesús por nosotros? Nos ha dado la Palabra de vida. Nos ha manifestado sus justos juicios. Nos ha mostrado sus santísimos caminos. Nos ha introducido en el misterio de su muy dolorosa pasión. Nos ha enseñado a despreciar las cosas caducas de la tierra. Nos ha revelado las maravillas de sus obras. ¿Y por qué permanecemos insensibles ante tantas muestras de amor? ¿Por qué no dedicamos todas nuestras fuerzas a servir, amar y glorificar en nosotros mismos y en los demás al Señor de infinita bondad? ¿De qué nos quejamos, entonces?

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San Pío X y la Sagrada Música Litúrgica (II)

Publicado por: Servus Cordis Iesu 

Instrucción acerca de la Música Sagrada

I. Principios generales

l. Como parte integrante de la liturgia solemne, la música sagrada tiende a su mismo fin, el cual consiste en la gloria de Dios y la santificación y edificación de los fieles. La música contribuye a aumentar el decoro y esplendor de las solemnidades religiosas, y así como su oficio principal consiste en revestir de adecuadas melodías el texto litúrgico que se propone a la consideración de los fieles, de igual manera su propio fin consiste en añadir más eficacia al texto mismo, para que por tal medio se excite más la devoción de los fieles y se preparen mejor a recibir los frutos de la gracia, propios de la celebración de los sagrados misterios.

2. Por consiguiente, la música sagrada debe tener en grado eminente las cualidades propias de la liturgia, conviene a saber: la santidad y la bondad de las formas, de donde nace espontáneo otro carácter suyo: la universalidad.

Debe ser santa y, por lo tanto, excluir todo lo profano, y no sólo en sí misma, sino en el modo con que la interpreten los mismos cantantes.

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