Magnos Doctores de la Iglesia

Servus Cordis Iesu

Los Santos Papas Gregorio I y León I

San Gregorio, Padre del pueblo cristiano, vicario tanto de la caridad como de la autoridad de Cristo, Pastor vigilante, el pueblo cristiano a quien con tanta fidelidad has amado y servido se dirige a ti con toda confianza. Ya que nunca has olvidado a tu querida grey escucha hoy su oración. Protege y dirige al Sumo Pontífice que hace las veces de Pedro y las tuyas; dale luces en sus consejos y fortifica su voluntad. Bendice a toda la jerarquía que te debe tan buenos preceptos y tan admirables ejemplos. Ayúdales para que mantengan inviolable el depósito de la fe; ayúdales en sus esfuerzos por restablecer la disciplina eclesiástica, sin la que todo es desorden y trastorno. Dios te escogió para ordenar el culto, la sagrada liturgia, en el pueblo cristiano; intercede para que de nuevo se vuelva a esta manera de oración que se ha olvidado casi por completo. 

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Eres la dispensadora y depositaria de las Gracias

Publicado por: Servus Cordis Iesu

Lo que es verdad respecto a los medios generales de salvación, lo es también de cada gracia en particular. La Santísima Virgen, nos dice San Bernardo, y los Papas han hecho suya esta doctrina, interviene en la distribución de todos los dones sobrenaturales, es mediadora para cada uno y cada una de las circunstancias de nuestra vida, como una madre que se ocupa individualmente de cada uno de sus hijos. Para esto Dios le ha dado un conocimiento proporcionado a su papel maternal universal y mientras un fiel prosiga la obra de su santificación, María pondrá todo su poder y todo su amor a su favor para aplicarle los frutos de la redención.

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El Doctor Angélico

Publicado por: Servus Cordis Iesu

Santo Tomás de Aquino, junto a los Dominicos san Pío V, Papa y san Pedro de Verona, mártir

Saludemos hoy a uno de los mayores intérpretes de la verdad divina. La Iglesia le ha dado a luz muchos siglos después del tiempo de los Apóstoles, mucho después que la voz de Ambrosio, de Agustín, de Jerónimo, y Gregorio se hubiese esfumado en el tiempo; pero Santo Tomás ha probado que el seno de la Madre común es siempre fecundo y ésta, rebosando de gozo por haberlo dado a luz, le ha llamado el doctor Angélico. Así, pues, dirijamos nuestros ojos a los coros de los ángeles, que es donde le debemos buscar, porque su noble y pura inteligencia le asocia a los querubines del cielo; así como la ternura de Buenaventura, su émulo y amigo, introduce al discípulo de San Francisco en los coros de los Serafines. 

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La Santa Misa es verdadero Sacrificio

Servus Cordis Iesu

La santa Misa, según la enseñanza de la fe, no es otra cosa que la repetición y la continuación del sacrificio de la Cruz. Se dice que es la repetición y continuación del sacrificio de la Cruz, en cuanto nos consta por la doctrina católica que la santa Misa es el mismo sacrificio que Jesucristo hizo a Dios de sí mismo.

Esta verdad importantísima nos la enseña y propone la Iglesia católica por medio del Catecismo Romano. He aquí sus palabras: “Confesamos y así se debe creer, que es uno y el mismo Sacrificio el que se ofrece en la Misa y el que se ofreció en la Cruz, así como es una y la misma ofrenda, es a saber, Cristo Señor nuestro, el cual sólo una vez vertiendo su sangre se ofreció a sí mismo en el ara de la Cruz. Porque la hostia cruenta e incruenta no son dos, sino una misma, cuyo sacrificio se renueva cada día en la Eucaristía, después que mandó así el Señor: Haced esto en memoria mía. Y también es uno solo y el mismo Sacerdote, que es Cristo Señor nuestro. Porque los Ministros que celebran el Sacrificio, no obran en su nombre, sino en el de Cristo, cuando consagran el Cuerpo y la Sangre del Señor. Y esto se muestra por las mismas palabras de la consagración. Ya que no dice el Sacerdote: Esto es el Cuerpo de Cristo; sino: Este es mi Cuerpo. Porque representando la persona de Cristo Señor nuestro, convierte la substancia del pan y del vino en la verdadera substancia, de su cuerpo y sangre”.

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