Asociación de la Virgen a la obra redentora de su Hijo

Publicado por: Servus Cordis Iesu

Es de Ella y de Ella sola, de quien Cristo tiene su naturaleza humana; es a Ella a quien debe el ser Hijo del Hombre; Ella es verdaderamente Madre de Dios. María ocupa, pues, de hecho, en el Cristianismo un lugar único, trascendente, esencial.

Tal es la inefable unión que existe entre Jesús y María; Ella es su madre y Él es su Hijo. Esta unión es indisoluble; y como Jesús es al mismo tiempo el Hijo de Dios venido para salvar al mundo, María está, de hecho, íntimamente vinculada al misterio vital de todo el Cristianismo. Este es el fundamento de todas sus grandezas: el privilegio especial de su maternidad divina.

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La Purificación de la Santísima Virgen María

Publicado por: Servus Cordis Iesu

Los más antiguos Martirologios y Calendarios del Occidente señalan esta fiesta con el título que hoy tiene; lejos de oscurecerse la gloria del Hijo por los honores que la Iglesia concede a la Madre, más bien recibe un nuevo acrecentamiento, pues Él es el principio único de todas las grandezas que veneramos en ella.

Oh Emmanuel, recibe el tributo de nuestra adoración y de nuestro agradecimiento, el día de tu entrada en el Templo de tu Majestad, llevado en los brazos de María, tu Madre. Si acudes al Templo, es con el fin de ofrecerte por nosotros; si te dignas pagar el precio del primogénito, es como anticipo de nuestro rescate; si ofreces un sacrificio legal, es para abolir a continuación los sacrificios imperfectos. Apareces hoy en la ciudad que va a ser un día el final de tu carrera y el lugar de tu inmolación. 

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San Ignacio, Obispo y Mártir

Publicado por: Servus Cordis Iesu

La Santa Iglesia nos pone en las Lecciones del Oficio de San Ignacio, el breve relato que San Jerónimo le dedica en su obra de Scriptoribus ecclesiasticis. El santo Doctor tuvo la feliz idea de insertar en él algunos trozos de la admirable carta del Mártir a los fieles de Roma. Estas citas representan los más bellos trozos que contiene:

Ignacio, tercer sucesor del Apóstol San Pedro en la Sede de Antioquía, habiendo sido condenado a las fieras, bajo la persecución de Trajano, fue enviado a Roma, cargado de cadenas. Hizo el viaje por mar, desembarcando en Esmirna, donde era Obispo Policarpo, discípulo de San Juan. Escribió una carta a los Efesios, otra a los Magnesios, otra a los Trallianos, y otra a los Romanos. A la salida de esta ciudad escribió también a los fieles de Filadelfia y a los de Esmirna, y dirigió una carta privada a Policarpo, en la que le recomendaba la Iglesia de Antioquía. En esta carta es donde refiere un testimonio del Evangelio que yo traduje hace poco, sobre la persona de Jesucristo.

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San Juan Bosco, Confesor

Publicado por: Servus Cordis Iesu

Juan Bosco nació el 16 de agosto de 1815 en Castelnuovo de Asti. Desde muy joven se distinguió por su piedad, su pureza, su alegría y su penetrante inteligencia. En 1835 entró en el Seminario Mayor de Turín y el 5 de junio de 1841 fue ordenado sacerdote. Desde entonces, consagró su vida a la salvación y educación de los niños pobres y de los obreros, fundó la Asociación de Salesianos, luego una Congregación de religiosas bajo el patrocinio de María Auxiliadora, y, por fin, otra de Cooperadores. Murió el 31 de enero de 1888. Pío XI le beatificó en 1929, y cinco años más tarde le canonizó.

Al final del mes dedicado a honrar la infancia del Salvador, San Juan Bosco, conduce ante Jesús Niño, ante Jesús Obrero, a la multitud de niños y de obreros a quienes consagró su vida.

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Cuarto Domingo después de Epifanía

Publicado por: Servus Cordis Iesu

Oración

Oh Dios, que sabes que, a causa de la flaqueza humana, no podemos subsistir entre tantos peligros como nos rodean: danos la salud del alma y del cuerpo; para que, con tu ayuda, venzamos lo que padecemos por nuestros pecados.

Epístola

Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo, a los Romanos (XIII, 8-10)

Hermanos: No debáis nada a nadie, sino es el amaros mutuamente; pues, el que ama al prójimo, cumple la Ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no robarás, no levantarás falso testimonio, no codiciarás, y todo otro cualquier mandamiento se encierra en esta sola palabra: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor del prójimo no obra el mal. Por eso, la plenitud de la Ley es el amor.

No deja la Santa Iglesia de exhortar a los fieles, por boca del Apóstol a la práctica de la caridad mutua, en este tiempo en que el mismo Hijo de Dios ha dado tan manifiestas pruebas de su amor para con los hombres, tomando su propia naturaleza. El Emmanuel viene a nosotros como Legislador; ahora bien, toda su ley la ha resumido en el amor; ha venido a unir lo que el pecado había desunido. Sintamos como Él, y cumplamos de corazón la ley que nos impone.

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Epifanía de Nuestro Señor

Publicado por: Servus Cordis Iesu

La Epifanía participa con las fiestas de Navidad, Pascua, la Ascensión y Pentecostés del honor de ser calificada de día santísimo, en el canon de la Misa; se la considera como una de las fiestas cardinales, es decir, una de las fiestas sobre las que descansa la economía del Año litúrgico. De ella toma su nombre una serie de seis Domingos, lo mismo que otras toman el título de Domingos de Pascua o Domingos de Pentecostés. (Dom Guéranger, El Año Litúrgico)

Homilía de San Gregorio, Papa

Nacido el Rey del cielo, se turbó el rey de la tierra, porque la grandeza humana queda confundida cuando se manifiesta la excelsitud de la del cielo. ¿Por qué, habiendo nacido el Redentor, un Ángel se apareció a los pastores en Judea, mientras una estrella sirvió de guía a los Magos del Oriente para venir a adorarle? Porque los Judíos, como que se guiaban por la razón, debieron ser instruidos por una criatura racional, esto es, por un Ángel, pero los Gentiles, que no sabían valerse de la razón, debían ser guiados para conocer al Señor por señales. Dice San Pablo: “Las profecías han sido dadas a los fieles, no a los infieles; mas las señales se dan a los infieles, no a los fieles”. Y por esto a los primeros se les dieron las profecías, como fieles, no como infieles, y a los otros se dieron las señales, como infieles, no como fieles.

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